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sobre Cullera
Importante destino turístico con castillo sobre la montaña playas y desembocadura del Júcar
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Entre las doradas arenas del Mediterráneo y los últimos espolones de las montañas valencianas, Cullera se alza como uno de los destinos más versátiles de la Ribera Baixa. Esta ciudad de 23.700 habitantes combina a la perfección el encanto de un pueblo pesquero tradicional con las comodidades de un moderno destino de playa, todo ello presidido por la imponente silueta de su castillo medieval.
Lo que hace especial a Cullera es precisamente esa dualidad: por un lado, kilómetros de playas de arena fina que se extienden hacia el sur; por otro, el casco antiguo que trepa por las laderas del monte, coronado por una fortaleza que ha sido testigo de más de mil años de historia. Entre medias, la desembocadura del río Júcar crea un paisaje único donde se funden mar, montaña y huerta valenciana.
Su privilegiada ubicación, a tan solo 40 kilómetros de Valencia, la convierte en el refugio perfecto tanto para quienes buscan relajarse en sus extensas playas como para los amantes de la historia y la naturaleza que desean explorar sus rincones más auténticos.
Qué ver en Cullera
El Castillo de Cullera domina la ciudad desde lo alto del Puig de la Cullera, ofreciendo unas vistas panorámicas espectaculares que abarcan desde la costa hasta las montañas del interior. Esta fortaleza de origen árabe, reconstruida tras la Reconquista, alberga en su interior el Santuario de la Virgen del Castillo, patrona de la ciudad. El ascenso hasta la cima puede realizarse tanto a pie como en vehículo, y el atardecer desde este punto es simplemente inolvidable.
En el casco antiguo destaca la Iglesia de los Santos Juanes, una joya del barroco valenciano del siglo XVII, junto a las estrechas callejuelas que conservan el sabor de la Cullera pesquera de antaño. Paseando por estas calles se descubren rincones con encanto y miradores naturales hacia el mar.
El Faro de Cullera, situado en el Cabo de Cullera, es otro de los emblemas de la ciudad. Construido en 1858, sigue guiando a los navegantes mientras ofrece a los visitantes un marco incomparable para contemplar el Mediterráneo.
No hay que perderse tampoco la Cueva Dragut, una curiosa formación natural excavada en la roca del castillo que, según la leyenda, sirvió de refugio al famoso corsario turco del siglo XVI. Aunque pequeña, forma parte del imaginario popular de la ciudad.
Qué hacer
Las playas de Cullera se extienden a lo largo de más de 15 kilómetros, desde el Racó hasta el Marenyet, pasando por San Antonio y Los Olivos. Cada una tiene su propio carácter: algunas más familiares y equipadas, otras más salvajes y naturales. La práctica de deportes náuticos como el windsurf, el kitesurf o el paddle surf encuentra aquí condiciones ideales.
Para los amantes del senderismo, el ascenso al Castillo puede combinarse con rutas por los antiguos caminos que conectaban Cullera con los pueblos del interior. La Vía Verde del Júcar ofrece un recorrido más suave siguiendo el curso del río, perfecto para realizarlo en bicicleta o caminando.
La gastronomía local gira en torno a los productos del mar y de la huerta. Los tradicionales arroces cullereños, especialmente la paella y el arroz a banda, representan lo mejor de la cocina mediterránea. Los langostinos de la zona tienen merecida fama, al igual que las naranjas de los huertos cercanos.
Durante los meses de verano, el mercado nocturno en el paseo marítimo se convierte en una cita obligada para descubrir productos locales y artesanía valenciana, mientras se disfruta de la brisa marina.
Fiestas y tradiciones
Las Fallas de Cullera en marzo rivalizan en espectacularidad con las de Valencia, adaptadas al entorno costero con monumentos que incorporan motivos marineros. La Semana Santa se vive intensamente, con procesiones que recorren tanto el casco antiguo como el paseo marítimo.
En julio, las Fiestas Patronales en honor a la Virgen del Castillo combinan actos religiosos con celebraciones populares que incluyen conciertos, fuegos artificiales y actividades para toda la familia. Los Moros y Cristianos de agosto recrean las gestas medievales con desfiles coloristas y batallas simuladas.
La Noche de San Juan a finales de junio transforma las playas en un escenario mágico donde se encienden hogueras siguiendo la tradición mediterránea más ancestral.
Información práctica
Desde Valencia, Cullera se alcanza fácilmente por la autopista A-7 en aproximadamente 40 minutos. También existe conexión ferroviaria con trenes de Cercanías que cubren el trayecto en algo menos de una hora, una opción cómoda y sostenible.
una de las mejores época para visitar Cullera es desde mayo hasta octubre, cuando el buen tiempo permite disfrutar plenamente tanto de las playas como de las actividades al aire libre. Los meses de julio y agosto concentran la mayor animación, mientras que junio y septiembre ofrecen temperaturas ideales con menos aglomeraciones.
Se recomienda reservar alojamiento con antelación durante los meses de verano y especialmente durante las fiestas locales. El centro histórico y la zona del paseo marítimo concentran la mayor parte de la oferta hotelera y gastronómica.