Artículo completo
sobre Alfauir
Pequeño pueblo tranquilo famoso por albergar el histórico Monasterio de San Jerónimo de Cotalba
Ocultar artículo Leer artículo completo
A media mañana, en un día despejado, el silencio en Alfauir se rompe casi siempre por lo mismo: algún pájaro en los naranjos y el roce seco de las ramas cuando corre un poco de aire desde la sierra. La luz todavía es suave y se filtra entre las hojas, dibujando manchas irregulares sobre las paredes blancas de las casas. A esa hora el pueblo se mueve despacio: una persiana que se abre, una puerta que se queda entornada, alguien que cruza la calle con una bolsa del pan.
El turismo en Alfauir tiene que ver con esa escala pequeña. El municipio apenas supera el medio millar de habitantes y sigue funcionando como un pueblo agrícola de la Safor, rodeado de campos y con la vida concentrada en unas pocas calles.
El centro del pueblo, entre la iglesia y las calles cortas
El núcleo de Alfauir se recorre en poco tiempo. La iglesia parroquial de San Antonio Abad marca el punto más reconocible del centro, con su torre visible desde varios accesos al pueblo. A su alrededor se organizan las calles principales: tramos cortos, casas de dos alturas y fachadas claras que reflejan bastante la luz del mediodía.
Caminando sin rumbo aparecen pequeños detalles que dicen mucho del lugar: macetas apoyadas en el suelo, portales profundos que guardan frescor incluso en verano, alguna acequia que todavía acompaña el trazado de la calle. No es un casco histórico monumental; más bien es un conjunto de viviendas que han ido creciendo alrededor del mismo núcleo durante décadas.
Conviene pasearlo con calma y, si es posible, a primera hora o al final de la tarde. A mediodía, sobre todo en los meses de calor, las calles quedan casi vacías y el sol cae bastante fuerte.
Los naranjos que rodean Alfauir
En cuanto sales del casco urbano empiezan los bancales de naranjos. Desde arriba, en las pequeñas elevaciones que hay hacia la sierra, el pueblo aparece como un grupo compacto de tejados rodeado de verde.
El paisaje cambia bastante según la época del año. En primavera el azahar se nota incluso antes de ver los árboles; el olor dulce llega con el aire húmedo de la mañana. En invierno los frutos cuelgan pesados y de un naranja muy vivo entre las hojas oscuras. En verano, después de la poda, los árboles muestran una estructura más desnuda y casi geométrica.
Entre los campos quedan caminos de tierra que utilizan los agricultores para acceder a las parcelas. Muchos se pueden recorrer andando o en bicicleta sin demasiada dificultad, siempre con respeto por el trabajo que sigue haciéndose en las fincas.
Caminos rurales hacia la sierra
Desde el propio pueblo salen pistas agrícolas que se acercan poco a poco a las primeras laderas. No son rutas señalizadas como tal, pero sí caminos claros que usan vecinos y agricultores.
A medida que te alejas del centro el sonido cambia: menos coches, más viento entre los árboles y, en algunos tramos, el agua moviéndose por las acequias. Desde ciertos puntos se abre la vista hacia la llanura de la Safor, con otros pueblos dispersos entre los campos.
Si vas a caminar, mejor evitar las horas centrales del día en verano. Hay tramos con poca sombra.
Fiestas y vida local
Las celebraciones del pueblo siguen un calendario bastante tradicional. En enero suelen dedicarse varios actos a San Antonio Abad, con procesiones y reuniones en torno a la parroquia. En verano, normalmente entre agosto y principios de septiembre, llegan las fiestas patronales con verbenas y actividades en la calle.
También se celebran las Fallas y la Semana Santa, aunque en una escala muy distinta a la de las ciudades cercanas. Aquí todo ocurre entre vecinos y familiares, con un ambiente más de plaza que de gran evento.
Cómo llegar y cuánto tiempo dedicarle
Alfauir está a poca distancia de Gandía, hacia el interior de la comarca de la Safor. Desde Valencia lo habitual es bajar por la A‑7 o por la autopista del Mediterráneo y después continuar por carreteras comarcales.
El pueblo es pequeño: en una o dos horas se puede recorrer el núcleo urbano y dar un paseo corto entre los campos cercanos. Si tienes más tiempo, lo habitual es combinar la visita con otros pueblos del interior de la Safor o acercarse después hacia la costa.
Cuándo acercarse
La primavera y el otoño suelen ser los momentos más agradables. En primavera el aire se llena del olor del azahar y las temperaturas todavía permiten caminar sin demasiado calor. El verano puede resultar duro a partir del mediodía, mientras que en invierno el ambiente es muy tranquilo y el paisaje agrícola se ve en plena campaña de cítricos.
Alfauir no guarda grandes monumentos ni calles pensadas para el turismo rápido. Lo que hay aquí es un pueblo pequeño rodeado de huerta, donde basta con caminar un rato para entender el ritmo al que todavía se mueve esta parte de la Safor.