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sobre Oliva
Ciudad costera con playas de dunas naturales y un casco antiguo morisco bien conservado
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Si vienes a Oliva en verano, el primer problema es aparcar. En la playa de Pau-Pi, pasadas las diez de la mañana ya das vueltas. En los meses centrales del verano, la gente ocupa el sitio pronto. Si vienes entonces, haz lo mismo.
La playa larga y los campos
Son varios kilómetros de arena. Es práctico: hay espacio entre dunas y no estás siempre pegado al vecino. En temporada alta suelen funcionar los servicios.
Aigua Blanca es ancha. Les Deveses se llena de kitesurf con levante. Terranova queda más resguardada. Los que vienen a menudo miran el viento antes de elegir tramo.
Detrás de la línea de playa siguen los naranjos y arrozales. Aún queda campo entre la carretera y el mar, aunque también hay urbanizaciones.
El casco antiguo sin pretensiones
Lo más curioso es el Raval morisco: calles estrechas que suben sin orden, casas bajas y algún arco antiguo. Se ve en un rato.
La iglesia de Santa María es del siglo XVIII. Tiene una portada barroca correcta. La Torre de Comare son restos que dicen ser visigodos. La casa de Gregorio Mayans a veces abre con actividades del ayuntamiento, pero no cuentes con ello. El mercado municipal está bien si pasas en hora: fruta, pescado y carne como en cualquier pueblo grande.
La marjal entre Oliva y Pego
Es lo que frena la urbanización total aquí: una zona amplia de arrozales y canales entre los dos pueblos. Hay senderos sencillos que pasan por los ullals, manantiales donde el agua sale clara. En algunos puntos la gente se baña; el agua está fresca pero soportable en verano. Lleva calzado que se pueda mojar; algunos tramos se encharcan si ha llovido. Es zona de aves: con paciencia se ven garzas o fochas.
Font Salada es una surgencia entre vegetación donde muchos van a bañarse o cubrirse de barro. No hay servicios; cada uno lleva lo suyo.
Comer sin complicaciones
La paella local suele llevar conejo y garrofón. En los locales de playa es común la fideuà con sepia. La coca a la llumà (masa con cebolla y atún) se come fría; algo rápido para media mañana. Los borrachos de San Juan son bizcochos empapados en mistela; bastante dulces. En verano muchas casas hacen espencat: pimiento y berenjena asados con ajo y aceite.
Cuándo ir y cómo moverse
Junio suele ser cómodo: buen tiempo sin tanto lleno. Los meses centrales del verano traen mucha gente; aparcar cerca del agua es difícil. Septiembre funciona bien: mar templado y más calma, con casi todos los servicios aún abiertos.
Si bajas a la costa, llega temprano y déjate el coche aparcado todo el día. Muévete andando o en bici; las distancias no son grandes e incluso hay carril bici en tramos.
Y lleva repelente si vas a acercarte a la marjal cuando hace calor. Los mosquitos aquí pican fuerte.
Oliva no tiene grandes monumentos ni postales perfectas.Vale para unos días tranquilos, playa larga andando desde casa rural o apartamento,y algún paseo entre naranjos hasta llegar al agua.Si buscas eso,puede funcionar.Si buscas otra cosa,mira otros sitios