Artículo completo
sobre Oliva
Ciudad costera con playas de dunas naturales y un casco antiguo morisco bien conservado
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el corazón de la comarca de la Safor, donde el Mediterráneo acaricia la costa valenciana con especial ternura, se encuentra Oliva, una ciudad que ha sabido preservar su autenticidad mientras abraza la modernidad. Con sus 25.500 habitantes y apenas cinco metros sobre el nivel del mar, esta localidad combina a la perfección la tranquilidad de los pueblos costeros con la vitalidad de una ciudad que mira al futuro sin olvidar sus raíces.
La historia de Oliva se respira en cada rincón de su casco antiguo, donde las huellas del pasado musulmán se entrelazan con la arquitectura cristiana posterior. Sus amplias playas de arena fina, que se extienden por más de ocho kilómetros, han convertido a la ciudad en un destino predilecto tanto para el turismo familiar como para quienes buscan la autenticidad del Mediterráneo valenciano. La proximidad a la Albufera de Valencia y su estratégica ubicación entre montaña y mar la convierten en un punto de partida ideal para explorar la riqueza natural y cultural de la región.
Qué ver en Oliva
El patrimonio histórico de Oliva es testimonio vivo de su rico pasado. La Iglesia de Santa María la Mayor, de estilo gótico valenciano, preside el centro histórico con su imponente presencia. Este templo, construido entre los siglos XIII y XIV, alberga en su interior valiosas obras de arte sacro y constituye uno de los mejores ejemplos de la arquitectura religiosa de la comarca.
Los restos del Palacio Condal nos transportan a la época en que Oliva fue señorío de importantes familias nobles. Aunque parcialmente conservado, este conjunto arquitectónico permite imaginar la grandiosidad de épocas pasadas y ofrece una perspectiva única sobre la historia local.
El casco histórico invita a perderse entre sus calles empedradas, donde las casas señoriales alternan con construcciones más modestas que narran la evolución social de la ciudad. Destacan varios palacetes de los siglos XVIII y XIX que reflejan la prosperidad que trajo el comercio de la seda y la agricultura.
Para los amantes de la naturaleza, las playas de Oliva constituyen el principal atractivo. Playa Terranova, Aigua Morta y Aigua Blanca ofrecen diferentes ambientes, desde zonas más familiares hasta espacios más salvajes donde la naturaleza se mantiene prácticamente intacta. El Paraje Natural Municipal Pinyets de Rodeno protege un valioso ecosistema dunar que alberga especies vegetales endémicas.
Qué hacer
La diversidad paisajística de Oliva permite disfrutar de múltiples actividades. Los senderos costeros conectan las diferentes playas y ofrecen espectaculares vistas del Mediterráneo, especialmente al amanecer y al atardecer. La ruta de los pozos permite conocer el ingenioso sistema de captación de agua que desarrollaron los habitantes de la zona para aprovechar los recursos hídricos en una región tradicionalmente seca.
Los aficionados al ciclismo encontrarán rutas adaptadas a todos los niveles, desde paseos familiares por el carril bici que bordea la costa hasta recorridos más exigentes que se adentran en el interior montañoso cercano.
La gastronomía local merece una mención especial. Los arroces son protagonistas indiscutibles, especialmente el arroz a banda y la paella, que aquí se preparan siguiendo las recetas tradicionales transmitidas de generación en generación. Los productos de la huerta valenciana, los cítricos y los dulces artesanales completan una oferta gastronómica que refleja la riqueza de la tierra y el mar.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Oliva está marcado por celebraciones que fusionan la tradición religiosa con la popular. Las Fallas, que se celebran en marzo, llenan la ciudad de color y alegría, con monumentos que rivalizan en ingenio y belleza con los de la capital valenciana.
En agosto tienen lugar las fiestas patronales en honor a la Virgen del Rebollet, una celebración que combina actos religiosos con espectáculos musicales y actividades para toda la familia. La procesión marítima, donde la imagen de la virgen recorre la costa, constituye uno de los momentos más emotivos del año.
Las fiestas de Moros y Cristianos, que se desarrollan a finales de verano, recrean las batallas históricas entre ambos pueblos con desfiles llenos de colorido y representaciones teatrales que involucran a toda la comunidad local.
Información práctica
Para llegar a Oliva desde Valencia, la opción más cómoda es tomar la autopista A-7 dirección Alicante hasta la salida 62, un trayecto de aproximadamente una hora. El tren de Cercanías también conecta ambas ciudades con varios servicios diarios, siendo una alternativa sostenible y económica.
una de las mejores época para visitar Oliva se extiende desde abril hasta octubre, cuando las temperaturas son agradables y se puede disfrutar plenamente tanto de las playas como de las actividades al aire libre. Los meses de julio y agosto concentran la mayor afluencia turística, mientras que primavera y otoño ofrecen un clima ideal para el senderismo y el cicloturismo.
Para estancias más largas, conviene reservar alojamiento con antelación, especialmente durante las fiestas locales y los meses de verano. La ciudad cuenta con una amplia red de establecimientos que van desde hoteles costeros hasta casas rurales en el interior.