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sobre Villalonga
Puerta al Circo de la Safor y vía verde del Serpis con paisajes espectaculares
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En el corazón de la comarca de la Safor, entre naranjos centenarios y suaves colinas mediterráneas, se encuentra Villalonga, un pueblo valenciano que conserva intacto el encanto de la vida rural tradicional. Con sus 4.600 habitantes y situada a tan solo 90 metros de altitud, esta localidad ofrece al visitante una experiencia auténtica en el interior valenciano, lejos del bullicio costero pero impregnada del mismo carácter mediterráneo que define esta tierra.
Villalonga es ese tipo de destino que se descubre despacio, saboreando cada rincón de sus calles empedradas y disfrutando de la hospitalidad de sus gentes. Sus casas señoriales, sus huertos de cítricos que se extienden hasta el horizonte y su privilegiada ubicación entre montañas suaves la convierten en un refugio perfecto para quienes buscan reconectar con la esencia más pura del Levante español.
Qué ver en Villalonga
El núcleo histórico de Villalonga conserva un interesante patrimonio arquitectónico que refleja su pasado agrícola próspero. La Iglesia Parroquial de la Asunción domina el paisaje urbano con su elegante campanario, un ejemplo representativo de la arquitectura religiosa valenciana que merece una visita detenida por sus elementos decorativos y su interior de aires barrocos.
Paseando por el casco antiguo, llaman la atención las casas señoriales del siglo XVIII y XIX, testimonio de la bonanza económica que vivió el municipio durante los siglos pasados gracias al comercio de la seda y los cítricos. Estas construcciones, con sus fachadas de piedra y sus portales arqueados, dibujan un conjunto urbano de notable belleza y armonía.
El entorno natural constituye otro de los grandes atractivos de Villalonga. Los campos de naranjos que rodean el pueblo crean un paisaje de postal mediterránea, especialmente hermoso durante la floración primaveral, cuando el azahar perfuma el ambiente. Las colinas circundantes ofrecen magníficas panorámicas del valle y constituyen un marco ideal para el senderismo y las rutas a pie o en bicicleta.
No hay que perderse el Lavadero Municipal, una construcción tradicional perfectamente conservada que nos habla de los usos y costumbres de antaño, cuando las mujeres del pueblo se reunían aquí para lavar la ropa y compartir las noticias del día.
Qué hacer
Villalonga invita a disfrutar de un turismo sosegado y en contacto directo con la naturaleza. Las rutas de senderismo por los alrededores del municipio permiten descubrir paisajes de gran belleza, alternando campos de cultivo con pequeñas elevaciones desde las que se divisan magníficas vistas de la comarca de la Safor.
Los amantes del cicloturismo encuentran en Villalonga un punto de partida ideal para recorrer la red de caminos rurales que conecta con otros pueblos de la zona. Estas rutas, de dificultad baja a moderada, transcurren entre huertos de cítricos y pequeñas masías tradicionales.
La gastronomía local merece una atención especial. Los restaurantes del pueblo sirven platos tradicionales valencianos elaborados con productos de la huerta local. No hay que perderse la paella valenciana, preparada con ingredientes autóctonos, ni los guisos de verduras frescas. Los cítricos de Villalonga, especialmente las naranjas, son reconocidos por su calidad excepcional.
Una experiencia muy recomendable es visitar alguna de las explotaciones agrícolas de la zona durante la temporada de recolección, donde es posible participar en la recogida de naranjas y conocer de primera mano los métodos tradicionales de cultivo que se mantienen generación tras generación.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Villalonga refleja la profunda religiosidad y el carácter agrícola del municipio. Las Fiestas Patronales en honor a la Virgen de la Asunción se celebran en agosto con una semana de actos religiosos, culturales y lúdicos que congregan a todo el pueblo y a numerosos visitantes.
En marzo tiene lugar la celebración de Las Fallas, adaptada a las dimensiones del municipio pero manteniendo toda la esencia de esta fiesta tan valenciana. La quema del ninot y la mascletá reúnen a vecinos y forasteros en una jornada de auténtica tradición levantina.
La Semana Santa se vive con especial intensidad, con procesiones que recorren las calles del casco histórico y que constituyen un espectáculo de gran belleza y recogimiento. Las fiestas de la cosecha en otoño celebran la recolección de los cítricos con degustaciones y actividades relacionadas con la cultura agrícola local.
Información práctica
Villalonga se encuentra a 65 kilómetros de Valencia capital, con acceso directo por la A-7 (Autopista del Mediterráneo) tomando la salida hacia Xàtiva y continuando por la CV-50. El trayecto en coche desde Valencia dura aproximadamente una hora.
También es posible llegar en transporte público mediante autobuses regulares que conectan con Xàtiva, desde donde hay conexiones frecuentes a Villalonga.
La mejor época para visitar Villalonga es durante los meses de primavera (marzo-mayo) y otoño (septiembre-noviembre), cuando las temperaturas son más suaves y el campo luce sus mejores colores. El invierno resulta también muy agradable gracias al clima mediterráneo de la zona.
Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar y ropa adecuada para actividades al aire libre. Los fines de semana de primavera pueden ser más concurridos, por lo que es aconsejable reservar con antelación si se planea pernoctar en la zona.