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sobre Sant Mateu
Capital histórica del Maestrat con un patrimonio monumental impresionante; plaza mayor porticada
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Sant Mateu tiene esa gracia de los pueblos que fueron importantes y lo saben. No te lo van a decir, pero se nota. Como ese tío que fue campeón regional de atletismo en los 80 y todavía guarda la foto enmarcada en el salón.
Estábamos en la plaza mayor, comiendo un bocadillo en un banco, cuando un señor se nos acercó a hablar de la lana. De la lana, sí. Resulta que este pueblo, hoy con algo más de dos mil habitantes, llegó a exportar lana a Florencia en la Edad Media. A Florencia. Mientras en otros sitios estaban a otra cosa, aquí el negocio iba por las ovejas y los telares.
Un laberinto con saeteras y una torre que vigila
Durante siglos, Sant Mateu tuvo bastante peso en el Maestrat. Fue sede de los maestres de la Orden de Montesa y durante un tiempo funcionó como centro administrativo de la zona. También tuvo feria muy pronto —tradicionalmente se dice que fue de las primeras documentadas por aquí— cuando buena parte del interior todavía era poco más que campo y caminos.
Luego llegaron los años en que la gente empezó a marcharse a las ciudades. Como pasó en medio interior valenciano. Y aquí quedaron los palacios, las casas grandes y las calles estrechas para que ahora las recorramos con cámara en mano un domingo cualquiera.
El casco antiguo es un pequeño laberinto donde las casas casi se rozan por arriba. En algunas fachadas aún se ven saeteras —esos huecos estrechos por donde se disparaban flechas— que recuerdan que esto también fue un lugar defensivo. La iglesia arciprestal, con su torre octogonal, domina el perfil del pueblo como si estuviera vigilándolo todo. Si subes arriba, lo que ves alrededor es muy Maestrat: terrazas de almendros, olivos, y ese paisaje seco que cambia mucho según la estación.
Tres palacios (y una pequeña sacudida de realidad)
Hay momentos paseando por Sant Mateu en los que piensas que aquí hubo dinero serio. Ves el Palacio de Villores, del siglo XVI, con sus escudos y sus balcones, y te imaginas a la gente manejando negocios que llegaban bastante más lejos que el pueblo.
Luego aparece el Palacio Borrull, de aire gótico valenciano, con esa fachada seria como sacada de una serie histórica. Y también el Palacio del Raval, algo más sobrio pero con ese punto elegante de las casas antiguas que no necesitan demasiados adornos.
La sensación es un poco curiosa: edificios potentes para un pueblo tan pequeño hoy día. Algunos funcionan como espacios culturales o museos locales. Y claro, mientras caminas te preguntas cómo sería este mismo lugar cuando todas esas casas estaban llenas de gente.
La olleta del cura
En Sant Mateu hay un plato muy ligado a la zona llamado olleta de capellá. Suena a comida de abuela y básicamente lo es: un guiso contundente donde suelen aparecer alubias verdinas (una variedad local), verduras como el cardo o la coliflor y distintas carnes (costilla fresca o seca). Cada casa tiene su versión; todos dicen que la suya es la buena.
Te lo sirven en cazuela barroca y si llegas con hambre después del paseo es fácil acabar mojando pan hasta dejar el plato limpio.
También es bastante típico el conejo guisado con vino del Maestrat —aquí los viñedos se agarran a las laderas— o embutidos locales como sobrasada o blanquet.
La feria medieval (que no es solo disfrazarse)
A mediados de agosto suele celebrarse la Fira Medieval. Sobre papel parece otro mercado medieval más pero tiene base histórica: rememora privilegios concedidos hace siglos vinculados al comercio lanero.
Lo interesante es ver cómo participa mucha gente local: balcones decorados con telas colgadas talleres artesanales… Durante unos días hay movimiento concentrado sobre todo alrededor plaza mayor e iglesia arciprestal donde instalan mercadillo espectáculos callejeros etcétera…
Es como cuando tu abuela te obligaba ponerte camisa buena para comida familiar: al principio protestabas luego acababas pasándotelo bien sin querer reconocerlo…
Cómo llegar sin marearte demasiado
Queda algo más hora desde Castellón capital tomando carreteras interiores CV-10 CV-15 etcétera… Desde Valencia son casi dos horas dependiendo tráfico ruta elegida…
No esperes autopista rectilínea sino curvas constantes entre montes bajos campos almendros olivos… Pero cuando divises conjunto casitas piedra emergiendo entre bancales entenderás por qué merece desvío…
Mi consejo: Primavera funciona muy bien porque almendros florecen paisaje cambia radicalmente respecto resto año… Verano aprieta calor aunque noches refrescan bastante plaza se anima charlas nocturnas… Invierno ofrece tranquilidad absoluta frío silencio ritmo pausado propio interior mediterráneo…
Un paseo sencillo para entenderlo
Deja coche zonas habilitadas entrada recorre centro andando porque núcleo histórico compacto disfrutable caminando sin agobios horarios…
Comienza plaza mayor desde ahí pierdete callejuelas adyacentes… Iglesia arciprestal parada obligatoria igual tramo muralla conservado junto portal… Si gusta senderismo cercanías pasa trazado antigua Vía Augusta calzada romana atravesaba Mediterráneo peninsular marcando camino futuro…
Para comer pregunta siempre platos tradicionales día si aparece olleta capellá ya tienes respuesta clara…
Después simplemente pasear sin prisa Sant Mateu funciona mejor bajando velocidad ellos llevan siglos haciéndolo así visto perspectiva parece método bastante sensato ¿no?