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sobre Agullent
Pueblo a los pies de la Sierra de Agullent conocido por sus parajes naturales y fuentes
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En Agullent lo primero es el coche. Si es fin de semana, aparca en la entrada y olvídate de acercarte mucho más. El pueblo tiene una calle principal y el resto son cuestas. No es grande, pero está colgado en la ladera y todo sube o baja. Se recorre andando sin problema.
La hora de la olla
Aquí se viene a caminar un rato por la sierra o a sentarse a comer. Poco más.
La olla con pelotas es el plato fuerte cuando toca. Las pelotas son albóndigas grandes, de matanza, que van en caldo con huesos y verduras. Suele aparecer en fiestas o en comidas familiares. Si preguntas con tiempo en algún bar del pueblo, a veces la preparan.
El puchero es más fácil de encontrar: garbanzos, morcilla de cebolla y lo que haya en la olla ese día. Para algo rápido por la mañana es habitual la pericana: bacalao desmigado, ñora seca y aceite. Salado y contundente.
El molino del barranco
A las afueras queda un antiguo molino harinero junto a la acequia. Funcionó durante siglos y dejó de moler ya bien entrado el siglo XX. El edificio sigue en pie y hoy se usa como alojamiento rural.
Está a unos quince minutos andando desde el pueblo. El sendero sale cerca del polideportivo y baja hacia el barranco. En verano aprieta el sol y por allí no hay donde comprar agua, así que conviene llevarla desde arriba.
Moros y Cristianos en calles estrechas
Las fiestas de Moros y Cristianos suelen celebrarse el primer fin de semana después de Pascua. Son las que más gente traen.
El problema vuelve a ser el coche. El pueblo se llena y los pocos aparcamientos desaparecen rápido. Lo más práctico es dejarlo fuera y bajar andando.
Los desfiles pasan por calles estrechas. Mucha música, pólvora y comparsas apretadas entre balcones. Por la noche el ambiente se alarga bastante: gente en la calle, bebida y ruido hasta tarde. El domingo todo se calma y el pueblo vuelve a su ritmo.
La Font Jordana y el camino del hielo
La Font Jordana queda a un paseo corto del casco urbano. Está señalizada, aunque el último tramo hay que buscarlo un poco. El lugar mezcla fuente, lavadero antiguo y un pequeño espacio con bancos. El agua suele salir fría incluso en verano.
Si sigues caminando por el mismo camino llegas al llamado Fornet de la Neu. Es una construcción donde antiguamente se almacenaba nieve prensada para bajarla después a las ciudades. Queda como un pozo de piedra con protección arriba. No es espectacular, pero explica bien cómo se aprovechaba la nieve antes del hielo industrial.
Consejo de agullentí
Si solo quieres ver el pueblo, una tarde sobra.
Empieza por la iglesia de Sant Bertomeu, en el centro. Luego sube hacia la ermita del mismo santo, que queda algo más alta y tiene buenas vistas sobre la Vall d'Albaida. Baja después hacia el antiguo lavadero y vuelve a la plaza del ayuntamiento.
Allí siempre hay gente sentada o entrando y saliendo de los bares. Pide algo, siéntate un rato y mira alrededor. Agullent no intenta llamar la atención. Vive a su ritmo, que ya es bastante.