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sobre Aielo de Malferit
Cuna de la historia de Nino Bravo y localidad con tradición licorera y patrimonio industrial
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El olor a anís llega antes que el pueblo. Se nota en la carretera cuando el coche deja atrás la N‑340 y entra en la Vall d’Albaida. No es un aroma cualquiera: en Aielo se destilan licores desde el siglo XIX y esa tradición marcó la economía local durante generaciones. A finales de ese siglo una empresa del pueblo elaboró un jarabe de kola‑coca que llegó a exportarse a América, un episodio curioso que suele recordarse cuando se habla de los orígenes de ciertos refrescos. Más allá de la anécdota, Aielo de Malferit conserva la estructura de una antigua alquería islámica que con el tiempo acabó convertida en cabecera de un pequeño señorío.
De alquería morisca a pueblo de señores
Aielo no es un pueblo trazado con escuadra. Su forma se explica mejor caminándolo: calles que suben en zigzag, casas pegadas unas a otras buscando sombra y un núcleo antiguo que se compacta alrededor de la plaza. Los textos medievales mencionan una alquería llamada Ayyub. Aquí permaneció población morisca hasta 1609; la expulsión dejó el lugar casi vacío.
Dos años después, Lucas de Malferit promovió la repoblación con decenas de familias valencianas. La Carta Puebla de 1611 regulaba la vida cotidiana con bastante detalle: tierras, pastos, uso del agua o el reparto de las viñas. Ese marco señorial se mantuvo durante siglos. El palacio de los Malferit —un edificio de origen gótico muy transformado después— recuerda ese periodo. Hoy se utiliza como espacio cultural y conserva piezas vinculadas a la historia local, entre ellas una pila bautismal antigua que probablemente sirvió a varias generaciones del pueblo.
La iglesia que tardó siglos en consolidarse
La iglesia parroquial de San Pedro Apóstol ocupa el centro del casco urbano. El edificio actual se levantó en el siglo XVIII, entre 1732 y 1744 aproximadamente, en estilo barroco sobrio. La torre cuadrada se reconoce desde casi cualquier punto del pueblo.
Lo curioso es que Aielo tardó bastante en tener parroquia propia. Durante siglos dependió eclesiásticamente de localidades cercanas. La independencia parroquial llegó en el siglo XVI, cuando el Patriarca Juan de Ribera reorganizó la red parroquial tras la conversión forzosa de los moriscos. A partir de entonces bautizos, entierros y celebraciones religiosas dejaron de depender de otras villas de la comarca.
Dentro del templo hay retablos de época posterior y algunas imágenes procesionales que siguen saliendo en Semana Santa. Las procesiones aquí no tienen la escala de otras ciudades valencianas; son más bien recogidas, con el silencio de las calles estrechas y el olor a cera que queda después del paso de las cofradías.
El recuerdo de Nino Bravo
Aielo de Malferit es conocido en buena parte de España por ser el lugar de nacimiento de Nino Bravo (1944‑1973). Aunque su carrera se desarrolló lejos del pueblo, aquí se mantiene su recuerdo. En una casa del centro funciona el museo dedicado al cantante, con discos, fotografías, trajes de escenario y material de archivo relacionado con su trayectoria.
La colección se fue ampliando con aportaciones de admiradores y familiares. No es raro encontrar visitantes de América Latina, donde la voz de Nino Bravo sigue teniendo mucho público.
En otra calle cercana se mantiene un pequeño taller dedicado a fabricar pilotas valencianas para el juego de raspall. Es un trabajo manual muy específico: cuero, hilo fuerte y muchas horas de costura. Oficios así sobreviven en pocos lugares de la Comunidad Valenciana.
El Clariano y las sierras cercanas
Aielo se sitúa a unos 280 metros de altitud, en la vertiente meridional de la Vall d’Albaida. El río Clariano discurre cerca del casco urbano, aunque en algunos tramos apenas se percibe desde el pueblo. Un sendero local baja hacia su ribera entre huertos y arbolado de ribera; según la época del año el cauce puede llevar bastante agua o quedar reducido a charcos.
En las sierras cercanas hay pequeñas cavidades conocidas como la Cova Fosca o la Cova Blanca. La tradición popular las relaciona con refugios utilizados durante la época morisca, aunque no siempre es fácil separar la historia de la leyenda. Algunas rutas senderistas de la zona pasan cerca de estos parajes.
La cocina es la típica del interior valenciano. En muchas casas sigue preparándose arroz al horno en fechas señaladas y embutido curado durante el invierno. La viña fue importante en el pasado; hoy quedan parcelas dispersas entre almendros y olivos.
Cómo situarse y cuándo acercarse
Aielo de Malferit está en el sur de la provincia de Valencia, dentro de la comarca de la Vall d’Albaida. Se llega por carretera desde la A‑7 y la CV‑40, que conectan la zona con Valencia y con otras localidades de la comarca. El transporte público existe, aunque las frecuencias suelen ser limitadas.
El casco urbano se recorre a pie sin dificultad. Para entender la forma del pueblo conviene subir hacia el Calvari: desde allí se ve el caserío concentrado en la ladera y, más allá, el mosaico de cultivos del valle. El paisaje que se abre hacia las sierras marca bastante bien la frontera natural entre las provincias de Valencia y Alicante.
A última hora del día, cuando el aire baja del monte y llega el olor de las destilerías, se entiende por qué Aielo sigue asociándose al anís desde hace más de un siglo. Aquí esa tradición todavía forma parte del paisaje cotidiano.