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sobre Almoradí
Corazón de la Vega Baja conocido por su industria del mueble y el cultivo de la alcachofa
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En el corazón de la Vega Baja del Segura, donde los campos de naranjos y limoneros se extienden hasta el horizonte, se encuentra Almoradí, una villa que encarna la esencia más auténtica del levante valenciano. Con sus 21.874 habitantes, esta población alicantina ha sabido conservar el encanto de los pueblos mediterráneos tradicionales, donde el ritmo pausado de la vida rural convive armoniosamente con una rica herencia cultural y gastronómica.
Situada a tan solo 9 metros sobre el nivel del mar, Almoradí se alza como un oasis verde en la fértil huerta del Segura, un territorio moldeado por siglos de tradición agrícola que ha convertido estas tierras en uno de los principales productores de cítricos de Europa. Sus calles blancas y sus plazas sombreadas invitan al visitante a descubrir los tesoros de una localidad que, aunque alejada del bullicio costero, ofrece una experiencia turística auténtica y enriquecedora.
Qué ver en Almoradí
El patrimonio arquitectónico de Almoradí refleja su rica historia, con la Iglesia Parroquial de San Andrés Apóstol como máximo exponente. Este templo, cuyas raíces se remontan al siglo XVIII, presenta una elegante fachada barroca y alberga en su interior valiosas obras de arte sacro que narran la devoción popular de la comarca.
El Museo de la Huerta constituye una visita imprescindible para comprender la cultura agrícola que ha definido el carácter de Almoradí. Sus salas exponen una completa colección de herramientas tradicionales, fotografías históricas y documentos que ilustran la evolución de las técnicas de cultivo en la Vega Baja. Aquí podrás descubrir cómo la introducción de los cítricos transformó para siempre el paisaje y la economía local.
El casco histórico conserva interesantes ejemplos de arquitectura popular valenciana, con casas señoriales que lucen balcones de hierro forjado y patios interiores típicos del levante. La Plaza de la Constitución actúa como centro neurálgico de la vida social, rodeada de edificios de interés como el Ayuntamiento, de fachada neoclásica.
Los amantes de la naturaleza encontrarán en los parajes del río Segura un entorno perfecto para el paseo contemplativo. Los senderos que serpentean entre acequias milenarias y campos de cultivo ofrecen una perspectiva única de este paisaje antropizado, donde la mano del hombre y la naturaleza han colaborado durante siglos.
Qué hacer
La experiencia gastronómica en Almoradí gira en torno a los sabores auténticos de la huerta. Los restaurantes locales elaboran platos tradicionales como el arroz con verduras, las alcachofas con habas tiernas y el gazpacho manchego, siempre acompañados por los excelentes cítricos de la zona. No puedes irte sin probar los dulces típicos como los rollos de anís y las tortas de aceite.
Las rutas en bicicleta por la huerta constituyen una de las actividades más gratificantes. Los caminos rurales, prácticamente llanos, permiten pedalear cómodamente entre naranjos y limoneros, especialmente hermosos durante la floración primaveral, cuando el aroma del azahar impregna el ambiente.
Para los aficionados a la fotografía rural, Almoradí ofrece infinitas oportunidades: desde los amaneceres dorados sobre los campos de cultivo hasta las escenas cotidianas en el mercado semanal, donde los agricultores locales venden sus productos frescos.
Las visitas a cooperativas agrícolas permiten conocer de primera mano los procesos de selección, envasado y comercialización de los cítricos, una industria que ha convertido a la comarca en referente internacional de calidad.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Almoradí mantiene viva la tradición valenciana con celebraciones que reflejan la identidad local. Las Fallas, a mediados de marzo, transforman las calles con monumentos satíricos y la pólvora de las tradicionales mascletás y castillos de fuegos artificiales.
Las fiestas patronales en honor a San Andrés, a finales de noviembre, combinan los actos religiosos con actividades culturales y gastronómicas. Durante estos días, las peñas organizan concursos de paella y degustaciones de productos típicos.
La Semana Santa se vive con especial devoción, con procesiones que recorren el casco histórico acompañadas por las bandas de música locales. Los Moros y Cristianos, en agosto, recrean las batallas medievales con desfiles de comparsas ataviadas con lujosos trajes de época.
No hay que perderse la Feria de Agosto, que transforma el pueblo durante una semana con casetas, actuaciones musicales y el tradicional concurso de cítricos, donde los agricultores exhiben sus mejores productos.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Alicante capital, Almoradí se encuentra a 45 kilómetros por la A-7 y la CV-91, con un trayecto de aproximadamente 45 minutos en coche. También existe conexión por autobús regular desde la estación de Alicante.
Mejor época: La primavera y el otoño resultan ideales para la visita, con temperaturas agradables y los campos en su máximo esplendor. Los meses de marzo y abril ofrecen el espectáculo único de la floración de los cítricos.
Consejos: Aprovecha para visitar el mercado de los sábados por la mañana y no olvides llevar protección solar, ya que el sol del levante puede ser intenso incluso en invierno. La zona es perfecta para combinar con la visita a otros pueblos de la Vega Baja como Orihuela o Callosa de Segura.