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sobre Jacarilla
Pueblo con un conjunto señorial único de palacio y jardines; oasis en la Vega Baja
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Si vienes a hacer turismo en Jacarilla, lo práctico primero: se aparca sin demasiado problema. Hay sitio cerca del palacio y en las calles de alrededor. El pueblo es pequeño y llano, así que en media hora estás de un lado a otro.
Jacarilla ronda los 2.000 habitantes y una parte importante son británicos; suele decirse que cerca de uno de cada cinco vecinos viene del Reino Unido. Eso ya marca el ambiente. Es un pueblo de la Vega Baja donde muchos extranjeros compraron casas hace años porque eran baratas. No es ni mejor ni peor que otros de la zona. Solo más mezclado de lo que parece.
El palacio que justifica la parada
El Palacio de los Marqueses de Fontalba es la única razón clara para frenar el coche. Edificio rosado, palmeras altas en los jardines y un aire raro para un pueblo tan pequeño. Parece casi un decorado.
La verja suele estar cerrada. Aun así se ve bastante desde fuera. Si coincide algún acto o actividad municipal, a veces se abre el recinto. Si no, miras, haces un par de fotos y sigues.
Un pueblo plano entre naranjos
Todo aquí es llano. El pueblo, los campos, la carretera al entrar.
Las calles van rectas entre casas bajas y algún chalet más reciente que rompe la línea. En primavera huele a azahar. El resto del año, a tierra mojada de riego. Las acequias cruzan la huerta y los tractores pasan despacio con remolques llenos de cajas.
No hay casco antiguo como tal. Ni murallas ni castillo. El palacio y algunas casas grandes ligadas a aquella época de los marqueses. Varias hoy tienen usos administrativos o llevan tiempo cerradas.
El ayuntamiento está en una plaza sencilla, con unos bancos y un quiosco que casi nunca abre.
Dónde aparcar y cómo llegar
Aparcas donde veas hueco. Junto al palacio suele haber sitio. Si no, das una vuelta corta y acabas en cualquier calle lateral.
Desde la AP‑7 lo habitual es salir por Orihuela y seguir por la CV‑91. Son pocos minutos. Si vienes por la N‑340, entras por la zona de Dolores y continúas hacia la huerta. No tiene pérdida.
Lo que cambia el ambiente del pueblo
La presencia británica se nota. Escuchas inglés en el supermercado, en la calle o en los bares del pueblo. Algunos viven aquí todo el año. Otros pasan temporadas largas.
Muchos llegaron atraídos por el precio de la vivienda hace tiempo. También hay pequeñas empresas de reformas y servicios pensadas para esa comunidad. Aun así, la vida diaria sigue siendo la de un pueblo agrícola de la Vega Baja.
En las cocinas manda el arroz con verduras de la huerta: habichuelas, acelgas, lo que haya en temporada. Suele aparecer en los menús del día de los bares del pueblo.
Consejo de amigo
Jacarilla encaja mejor como parada corta que como destino. Acércate al palacio, da una vuelta por las calles y listo.
En una hora lo tienes visto. Si vas de paso por la Vega Baja, puede merecer la desviación. Si buscas pasar la tarde entera, seguramente te quedarás sin mucho más que hacer.