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sobre San Fulgencio
Municipio agrícola con grandes urbanizaciones; cercano a la costa pero con núcleo tradicional interior
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En el corazón de la Vega Baja del Segura, San Fulgencio se alza como un testimonio vivo de la relación milenaria entre el hombre y la tierra alicantina. Esta villa de poco más de 9.400 habitantes, situada a apenas 4 metros sobre el nivel del mar, forma parte de ese mosaico de pueblos que han sabido conservar su esencia mediterránea mientras abrazan la modernidad con naturalidad.
Las tierras que rodean San Fulgencio cuentan la historia de siglos de cultivo y aprovechamiento del agua, donde las acequias y canales de riego dibujan un paisaje geométrico que se pierde en el horizonte. Aquí, la huerta tradicional valenciana se extiende generosa, creando un entorno de gran valor paisajístico y etnológico que invita a descubrir los secretos de una agricultura que ha modelado el carácter de sus gentes durante generaciones.
Qué ver en San Fulgencio
El casco histórico de San Fulgencio conserva el trazado típico de los pueblos de huerta, con calles que nacieron siguiendo los antiguos caminos rurales. La Iglesia de San Fulgencio, dedicada al santo patrón del municipio, constituye el principal referente arquitectónico de la villa. Este templo, de construcción relativamente moderna, alberga la imagen del santo que da nombre al pueblo y se convierte en el centro de las celebraciones religiosas locales.
Paseando por sus calles se pueden admirar ejemplos de arquitectura tradicional valenciana, con casas de una y dos plantas que conservan elementos característicos como los patios interiores y las fachadas encaladas. La Plaza Mayor actúa como corazón social del municipio, donde se concentra buena parte de la actividad comercial y donde tienen lugar las principales celebraciones populares.
Los alrededores de San Fulgencio ofrecen un paisaje de gran interés etnográfico, donde perviven las acequias históricas y los sistemas de riego tradicionales que han permitido el desarrollo de una agricultura próspera. Los campos de cítricos, hortalizas y palmeras datileras crean un mosaico verde que se puede recorrer por los numerosos caminos rurales que conectan con las pedanías y municipios vecinos.
Qué hacer
San Fulgencio es un destino ideal para quienes buscan conocer la Vega Baja desde una perspectiva auténtica y tranquila. Los paseos en bicicleta por los caminos de la huerta permiten descubrir un paisaje rural perfectamente conservado, donde es posible observar las técnicas agrícolas tradicionales y la rica biodiversidad asociada a los cultivos de regadío.
La gastronomía local constituye uno de los principales atractivos del municipio. Los restaurantes y bares de la zona sirven los platos típicos de la comarca, donde destacan los arroces en sus múltiples variedades, las verduras de la huerta recién recolectadas y los cítricos de denominación de origen. Los productos locales, especialmente las naranjas y limones, pueden adquirirse directamente en los mercados semanales o en las cooperativas agrícolas.
Para los amantes de la fotografía y el turismo rural, los campos que rodean San Fulgencio ofrecen instantáneas únicas, especialmente durante los periodos de floración de los cítricos, cuando el aire se llena de azahar y los campos se tiñen de blanco.
La proximidad al Parque Natural de las Salinas de Santa Pola y a otros espacios naturales de la costa hace de San Fulgencio un excelente punto de partida para excursiones de día, combinando el turismo rural con la riqueza natural del litoral alicantino.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de San Fulgencio gira en torno a las tradiciones agrícolas y religiosas de la Vega Baja. Las Fiestas Patronales en honor a San Fulgencio se celebran en enero, coincidiendo con la festividad del santo. Durante estos días, el pueblo se viste de gala con procesiones, actos religiosos y celebraciones populares que incluyen música tradicional y bailes regionales.
En agosto tienen lugar las fiestas de verano, que combinan los actos religiosos con actividades lúdicas para todas las edades. Estas celebraciones incluyen verbenas, espectáculos musicales y las tradicionales mascletás que tanto caracterizan las fiestas valencianas.
Las fiestas gastronómicas tienen también su espacio en el calendario local, con jornadas dedicadas a los productos de la huerta que se organizan durante los meses de primavera y otoño, coincidiendo con las mejores épocas de recolección.
Información práctica
Cómo llegar: San Fulgencio se encuentra a unos 45 kilómetros al sur de Alicante capital. El acceso más directo es por la autopista AP-7, tomando la salida hacia Guardamar del Segura y continuando por la CV-925. También es posible llegar por carreteras comarcales desde Orihuela o Torrevieja, disfrutando del paisaje de la huerta durante el trayecto.
Mejor época para visitar: Los meses de primavera (marzo-mayo) y otoño (septiembre-noviembre) son ideales para conocer San Fulgencio, cuando las temperaturas son más suaves y los campos muestran su mayor esplendor. El invierno también resulta agradable gracias al clima mediterráneo de la zona.
Consejos útiles: Se recomienda llevar ropa cómoda para caminar por los senderos rurales y protección solar durante los meses de mayor calor. Para disfrutar plenamente de la experiencia gastronómica local, es aconsejable preguntar por los productos de temporada en cada época del año.