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sobre Algueña
Municipio de tradición vinícola y canteras de mármol; destaca por sus vinos tintos y el paisaje árido
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En el corazón del Vinalopó Mitjà, a 534 metros de altitud, Algueña asoma tranquila entre viñedos y almendros. Es un municipio pequeño (1341 habitantes) y se nota: calles serenas, vida de plaza y un paisaje agrícola que marca el ritmo del día.
Qué ver en Algueña
La Iglesia de Santa Catalina preside el centro. Tiene origen medieval y reformas posteriores; por fuera manda la torre, y por dentro se percibe la devoción de un pueblo que ha ido dejando huella con los años.
Del Castillo de Algueña quedan restos, pero el lugar sigue teniendo sentido por las vistas sobre el valle del Vinalopó y los términos vecinos. Si te atraen las ruinas y los puntos panorámicos, merece la subida.
Date una vuelta por el casco urbano sin mapa: fachadas encaladas, balcones de forja y calles que se retuercen con la loma. La Plaza del Ayuntamiento concentra el pulso cotidiano y funciona como buen punto de arranque.
A las afueras, los campos de viña y almendro dibujan la postal del interior alicantino, con especial fotogenia en época de floración.
Qué hacer
Hay senderos que salen del pueblo y te llevan a lomas cercanas, con buenas panorámicas de la comarca. Para caminar, basta con ir a tu ritmo y elegir horas suaves.
En la mesa, manda la cocina del interior: guisos, verduras de temporada, aceite y vinos de la zona. También hay turismo enológico ligado a bodegas familiares, útil para entender por qué aquí la viña no es decorado, sino oficio.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de Santa Catalina se celebran a finales de noviembre, con actos religiosos y ambiente de calle. En verano, las fiestas de agosto llenan el pueblo de verbenas y actividades. La Semana Santa se vive con recogimiento.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el casco urbano y la Plaza del Ayuntamiento.
- Parada en la Iglesia de Santa Catalina.
- Remate con el entorno agrícola en los alrededores (a pie o en coche) y, si te apetece, acercarte a los restos del castillo por las vistas.
Mejor época
Primavera y otoño suelen dar el mejor equilibrio de luz y temperaturas. En abril y mayo el paisaje gana con la floración de los almendros. En verano, si aprieta el calor, conviene evitar las horas centrales para caminar.