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sobre Elda
Capital del calzado; ciudad industrial con un importante museo y animadas fiestas de Moros y Cristianos
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Llega temprano o te tocará dar vueltas. Elda pasa de los 50.000 habitantes y el coche manda en casi todas partes. El centro tiene muchas calles de dirección única y no siempre está claro por dónde salir. Lo más práctico es dejar el coche en alguna zona amplia cerca del centro y moverte andando. A partir de media mañana el tráfico se espesa bastante.
El castillo que no es exactamente un castillo
Sube por la cuesta de San Francisco. Son unos diez minutos cuesta arriba. Arriba está el llamado Castillo de Elda. Lo que queda hoy tiene más de palacio señorial que de fortaleza medieval.
Aquí hubo una construcción almohade en el siglo XII. Con el tiempo los condes de Elda transformaron el conjunto y la parte medieval quedó bastante diluida. Hoy se visitan algunas salas con paneles sobre la historia local y el pasado industrial del municipio.
Lo mejor está fuera: las vistas sobre el valle del Vinalopó y la ciudad extendida entre polígonos y barrios modernos. No es una visita larga. Un rato arriba y vuelves a bajar.
Donde el pan se hace harina
En Elda aparece mucho la gachamiga. Harina, agua, aceite y ajos. Receta sencilla de campo que se preparaba cuando había poco más en la despensa. Aún se ve en bares de barrio, sobre todo por la mañana temprano.
Otro plato bastante repetido en la zona es el fandango eldense: garbanzos con bacalao y espinacas. Contundente, de cuchara. Y de postre suele salir la torta boba, con almendra, miel y azúcar.
Durante las fiestas de septiembre suelen montar puestos y mercado en el centro donde aparecen muchas de estas cosas en formato ración.
Zapatos por todos lados
Elda vive del calzado desde hace más de un siglo. Antes había talleres repartidos por muchos barrios; hoy quedan menos, pero la industria sigue muy presente.
Caminas por el centro y ves escaparates llenos de zapatos de fabricación local, muchos de gama media‑alta. También hay rutas o visitas vinculadas al calzado donde explican cómo se diseña y se monta un zapato paso a paso.
No todo es lujo, pero tampoco es un destino de gangas. Aquí se vende producto hecho en la zona y eso se nota en el precio.
Moros y Cristianos
A principios de junio llegan las fiestas de Moros y Cristianos. Durante varios días el centro se llena de comparsas, música y desfiles.
Hay disparos de arcabucería —los famosos trabucos— que suenan fuerte y empiezan pronto por la mañana. Si te alojas cerca del centro, conviene saberlo.
La tradición lleva más de un siglo en marcha y mueve a medio pueblo. Cuando coinciden desfiles y actos, el tráfico se corta en muchas calles.
Consejo de amigo
Elda se ve en medio día sin problema. Sube al castillo, da una vuelta por la calle Mayor y mira algunos edificios modernistas que quedan entre bloques más recientes.
Después tienes dos opciones: comer algo y seguir hacia Petrer, que está pegado, o marcharte hacia la sierra si te apetece caminar un poco.
Si vienes por el tema del calzado, pregunta antes por horarios. Algunos comercios del centro abren y cierran con horarios bastante locales. Y el coche, mejor dejarlo aparcado cuanto antes y olvidarte de él.