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about Villamanrique de la Condesa
Key village on the Rocío route and gateway to Doñana with a historic royal palace
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El olor a arroz quemado que te recibe
Llegas a Villamanrique de la Condesa en temporada de arroz y lo primero que notas no es el pueblo, es el olor. Un olor a rastrojo quemado que se queda en el aire. Parece que algo se ha estropeado en el campo, pero no, es parte del ciclo. Aquí el arroz no es decoración. Es el reloj que marca las horas, los meses y hasta las conversaciones.
El paisaje lo deja claro. Los campos rodean el pueblo como un anillo, cambiando de cara con cada estación. Cuando las tablas se inundan, la tierra copia el cielo y solo la rompen los pájaros volando entre parcelas. Luego llega la época seca, la tierra trabajada, sin aspavientos. Esto es agricultura, no postal.
Un pueblo con apellido largo
La gente lleva viviendo aquí siglos, aunque de eso quede poco a la vista. Romanos, repartos de tierras medievales... capas y capas que explican por qué se quedaron.
El nombre actual viene de una familia noble, con ese "de la Condesa" añadido después, como un segundo apellido muy andaluz. Hoy viven algo más de cuatro mil personas. No es grande, pero tiene su propio latido.
Las calles son blancas, de un blanco pasado por el sol. Conducen casi todas a la Plaza de España, que es donde late todo. No es una plaza monumental; es la sala del pueblo. Por la tarde se llenan los bancos, pasan niños en bici y las charlas se alargan cuando baja el calor.
Donde las cigüeñas son vecinas
Muchos pueblos tienen palomas. Villamanrique tiene cigüeñas. Y muchas.
Anidan en la torre de la Iglesia de San Julián y en los tejados cercanos, como si llevaran generaciones pagando el IBI. En primavera ves a gente pararse y mirar hacia arriba cuando asoman los polluelos. No hay cartel ni ruta señalizada. Simplemente pasa.
Tiene sentido por dónde está el pueblo: pegado a espacios naturales ligados a Doñana y al corredor del Guadiamar. Agua, arrozales y terreno abierto son como un comedero gigante para ellas y para otras aves: flamencos, garzas... que usan los campos como área de servicio en sus viajes.
Y aquí está también uno de los momentos más conocidos del camino al Rocío: el vado de Quema. El Rocío es la romería grande por aquí, y cuando llegan las hermandades esto cambia por completo: carretas, caballos, polvo y gente pasando en un flujo constante. Aunque no vayas a hacer el camino verlo una vez te da una idea clara de lo que mueve esto por la zona.
Comer lo que hay cerca
La cocina aquí va con el territorio: productos del campo, caza e ingredientes sin complicaciones.
En invierno aparece en muchas mesas la caldereta de venado, un guiso contundente para meses fríos. Lo del cerdo también está muy presente ligado a reuniones familiares en el campo.Un plato que mencionan mucho es la carne sancochá mezcla generosa de carne y legumbres que pide pan aparte y tiempo después para hablar.
El arroz claro está forma parte del día a día aunque muchas veces en versiones sencillas más cotidianas que espectaculares.
Los dulces toman protagonismo en fechas señaladas.Pestiños torrijas hojuelas buñuelos son esos dulces típicos andaluces que salen para celebrar algo.Son del tipo que invitan a repetir sin pensarlo mucho.
El cambio de agosto
Las fiestas de San Roque en agosto cambian el ambiente.Se llenan las calles de adornos suena música por las tardes noches y las familias se juntan en patios o alrededor dela plaza.Mucha gente se conoce otros vienen porque tienen algún vínculo familiar o amistoso conel pueblo.
También hay ferias encuentros ligados ala artesanía alimentación tradiciones del Aljarafe alrededoresde Doñana.Productores artesanos depueblos cercanos se juntan convirtiendo estos eventosen una ventana a loque hace esta comarca más amplia.
Fuera desestos momentos lavuelta al ritmo normal.Esto esun pueblo agrícola yeso se nota.Lasmañanas empiezan temprano lactividad gira entornoal campo lastardes seseparan cuando bajaelcalorylagente vuelve acercarse alaplaza.
Verlo sin prisa
Para una primera visita no hace falta plan complicado.Laprimavera es buen momento olaépocaenlaque los arrozales empiezan allenarse desde caminoscercanos alpuebloelpaisajeparece un conjunto despejos rotosolopor pájarosque cruzan.
Pasear porelcentro sentarse unratoenlaPlazadeEspaña acercarsealvadodeQuema basta parahacerteunaidea.Incluso undíacualquiera ese cruce tiene peso sabiendo quepor élpasan miles depersonascada año caminoalRocío.
Villamanrique delaCondesa no intenta impresionar.Se va mostrando pocoapoco entrelamixtura decampo avesy tradiciones quesiguen rutas iguales generación trasgeneración