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about Beas de Granada
Natural Sierra Nevada lookout near the capital; offers easy trails and exceptional panoramic views.
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Beas de Granada: aparcar y andar
Deja el coche en cuanto llegues. Las calles son estrechas y cuestan. No hay aparcamiento señalizado; la mayoría para en las vías de entrada o en los bordes del núcleo. Si vienes el fin de semana después de las 11, prepárate para dar un par de vueltas.
Está a unos 35 kilómetros al este de Granada. Tiene poco más de mil habitantes. No vengas buscando una lista larga de atracciones.
Qué hay en el pueblo
Lo verás en media hora. Calles en pendiente, casas encaladas, rejas en las ventanas. El patrón es el de cualquier pueblo serrano.
La iglesia, del siglo XVI, tiene una torre mudéjar. No siempre está abierta; depende del día y si hay algún acto.
La plaza es un lugar para sentarse un rato. Hay unos bancos, gente charlando. No es más que eso.
Los caminos de olivar
Lo mejor está fuera del casco urbano. La zona está rodeada por olivares y senderos rurales que conectan cortijos.
No esperes una señalización perfecta. Son caminos que usan los vecinos y agricultores. Puedes caminar por ellos sin problema durante una mañana.
Uno se conoce como la Ruta de los Molinos. En algunos tramos hay restos de molinos antiguos junto a arroyos. No están musealizados; son ruinas dispersas que ayudan a entender cómo se trabajaba el aceite hace décadas.
Desde algunos puntos altos se ve la Vega de Granada y, si el día está despejado, Sierra Nevada al fondo.
Comida y fiestas
La comida es la habitual de la provincia: platos contundentes, migras cuando refresca, sopas frías en verano y mucho aceite local.
Hay algún pequeño taller artesano que trabaja cerámica o forja, pero no están orientados al visitante. Si te interesa, pregunta directamente en el ayuntamiento o a algún vecino.
Las fiestas principales son en agosto: vuelven los que viven fuera y hay más ambiente por las noches. A finales de marzo celebran a la Virgen de la Anunciación con procesiones. A finales de abril suele haber una romería de San Marcos: un día campo con vecinos del municipio.
Consejo práctico
Ven temprano, aparca donde puedas y recorre el pueblo andando. En una hora lo habrás visto. Si quieres quedarte más tiempo, dedícalo a caminar por los olivares. Los senderos rurales dan una idea más clara del lugar que las propias calles. Beas no tiene espectáculo; es un pueblo tranquilo metido en un paisaje agrícola. Para algunos viajeros eso basta