Full Article
about Granadilla de Abona
Large municipality that includes the south airport and El Médano beach; a world-class spot for wind sports.
Hide article Read full article
Granadilla de Abona es ese tipo de sitio por el que casi todo el mundo ha pasado, pero pocos se han parado a mirar. El aeropuerto Tenerife Sur está dentro de su término, así que millones de personas aterrizan literalmente aquí cada año. La mayoría recoge el coche y pone rumbo a la costa sur sin más. Yo hice lo mismo la primera vez.
Pero un día, por salirte de la autopista o porque tu GPS se empeña en llevarte por carreteras secundarias, acabas subiendo una cuesta y te encuentras con un pueblo que no esperabas. Eso es Granadilla.
El pueblo que da la espalda al mar
Lo primero que llama la atención es que el casco histórico no está junto al agua. Está metido hacia adentro, en una ladera, como si hubiera decidido mirar hacia el campo en vez de hacia el océano. Las calles suben con ganas, las casas son las de toda la vida y hay una iglesia, la de San Antonio de Padua, que domina la plaza con esa tranquilidad de los sitios que no dependen del turista.
No es un lugar para ir con una lista de monumentos. Es más bien para aparcar, dar una vuelta y sentarte en un banco a ver pasar el día. Tiene ese aire de pueblo que ha visto crecer la costa turística desde cierta distancia. No está desconectado, pero tampoco se le ha pegado el mismo ritmo.
La costa donde manda el viento
Bajas hacia el litoral y cambia todo. El Médano es la parte famosa del municipio, y se nota.
Aquí el viento no es algo pasajero; es el dueño del lugar. Sopla casi siempre, a veces con ganas, y ha convertido la bahía en un punto fijo para gente con tablas y cometas. Ver a los kitesurfistas saltar olas tiene algo de skatepark acuático, caídas incluidas.
El ambiente es playero-surfero sin postureo: gente descalza por el paseo, tablas apoyadas en las paredes y terrazas donde la brisa te refresca la cerveza sin pedir permiso.
Si sigues caminando llegarás a Playa La Tejita, una lengua ancha de arena natural a los pies de Montaña Roja. Aquí lo importante es el entorno: arena, mar abierto y ese volcán rojizo cerrando un lado del horizonte. No vengas buscando chiringuitos sofisticados.
Subir hacia adentro (merece la pena)
La mayoría se queda en la costa y no va más allá. Es una lástima.
Conducir unos kilómetros tierra adentro cambia el paisaje rápido. Aparecen las huertas, las casitas dispersas y los pueblos como Charco del Pino o las zonas más altas del municipio –lo que aquí llaman las medianías–. Las carreteras se estrechan, los bancales dibujan las laderas y hay miradores donde da pena no parar.
Desde algunos de estos puntos se ve todo el valle cayendo hacia el aeropuerto y el mar. Y desde arriba se entiende una cosa: las zonas turísticas bulliciosas parecen mucho más pequeñas de lo que se sienten cuando estás dentro.
Comer sin complicaciones
La comida por aquí va directa al grano. Papas arrugadas con mojo son obligatorias. Conejo en salmorejo suele aparecer en temporada, y el pescado depende de lo que haya llegado. Son platos que se hacen igual desde hace décadas. Mi prueba rápida: si las papas están bien arrugadas y el mojo tiene carácter, lo demás suele ir bien.
En repostería buscas rosquetes o truchas de batata, sobre todo si hay alguna fiesta local cerca. Son dulces que saben a receta casera, nada elaborado para impresionar. Y esa es justamente la gracia.
Cómo moverte si tienes poco tiempo
Granadilla de Abona es grande: tiene costa, pueblos interiores, campo y un aeropuerto internacional metidos en el mismo mapa. Intentar verlo todo en un día no tiene sentido.
Si te apetece playa y ambiente relajado, El Médano y los alrededores de Montaña Roja dan para un buen paseo y entender por qué viene tanta gente con cometas. Si prefieres tranquilidad total, sube al casco histórico o recorre alguna carretera interior; el cambio es inmediato.
Y si estás cerca del aeropuerto con unas horas libres –que pasa mucho– haz esto: camina hasta la cima de Montaña Roja. La subida no es larga y desde arriba ves todo el sur inmediato: las pistas del aeropuerto, las playas, El Médano y ese paisaje seco que define esta parte de Tenerife. Todo junto. Ahí entiendes por qué Granadilla está siempre a la vista, peronadie le hace caso