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about Laredo
Queen of the Cantabrian beaches
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Laredo: playa, historia y verano
Laredo es una playa con un pueblo alrededor. Eso lo sabes desde que entras. La Salvé manda aquí, y en julio y agosto manda demasiada gente. Si buscas calma, no vengas en agosto. Si vienes, aparca en la zona alta de la ciudad y baja andando. El paseo marítimo es un caos de coches.
La arena es fina, el agua poco profunda y la marea baja deja una laguna tranquila donde se juntan los niños. En temporada alta hay restricciones para perros; consulta los carteles. El ambiente es familiar y masivo a partes iguales.
El casco histórico: La Puebla Vieja
Para cambiar de escenario, sube a La Puebla Vieja. La cuesta es corta pero empinada. Arriba las calles se estrechan y las casas muestran escudos en la fachada. La iglesia de Santa María de la Asunción domina el conjunto.
Este barrio fue un puerto importante. De aquí salieron barcos hacia América. Hoy está quieto. Se recorre en media hora sin prisa. Quedan tramos de muralla y hay una ruta señalizada que explica el pasado comercial marítimo. Merece un vistazo si te interesa la historia; si no, con ver la panorámica desde arriba basta.
Comer: pescado y precio
El pescado es lo que hay. Bocarte frito, anchoas de Santoña, bonito del norte en temporada. Cuando hace frío, pides cocido montañés. Los precios suben según te acercas al paseo marítimo. Dos calles hacia atrás suelen ser más razonables.
Batalla de Flores y San Roque
A finales de agosto Laredo se transforma con la Batalla de Flores. Carrozas cubiertas de flores naturales recorren las calles entre música y multitud. Es el día más intenso del año. En verano también está la fiesta de San Roque: procesiones, ruido y gente hasta tarde. Si coincides, asume que no habrá tranquilidad.
Cómo moverse y una última vista
La A-8 se colapsa los fines de semana de verano. Conviene llegar pronto por la mañana o ya entrada la tarde. El tren de FEVE comunica con otros pueblos de la costa; es una opción útil si quieres evitar el coche.
Antes de irte, sube a la Atalaya o camina hacia El Puntal. Desde allí se ve toda la bahía y entiendes por qué esto es, sobre todo, una playa larguísima.
Laredo no es un pueblo pesquero congelado en el tiempo. Es una localidad costera con historia y veranos abarrotados. Viene bien saberlo antes de llegar