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about Villanueva de los Infantes
Jewel of La Mancha’s Renaissance and a Historic-Artistic Site; where Quevedo died and the possible Mancha of Cervantes.
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Villanueva de los Infantes
Deja el coche en la entrada del pueblo. El centro es una red de calles estrechas, muchas peatonales. Intentar circular por ellas es perder tiempo.
La Plaza Mayor no se anuncia. Llegas a ella a través de unos soportales y ya estás dentro. Más de uno ha pasado por ella sin darse cuenta.
Una plaza que fue corral de comedias
El espacio empezó siendo un Corral de Comedias en el Siglo de Oro. La estructura se mantiene: ladrillo visto, madera, un rectángulo que funciona como plaza pero se siente como patio.
Los viernes suele haber mesas bajo los soportales. Algunos domingos ponen un mercadillo pequeño. Es uso cotidiano, no decorado.
Pasas bajo el arco de la Casa Consistorial y ahí está el ayuntamiento. Junto a él, la iglesia de San Andrés. Por fuera es una iglesia grande más, típica de la zona, salvo por su portada renacentista.
Dentro está la tumba de Quevedo, o lo que queda. Sus restos se identificaron hace unos años y ahora están en una urna moderna de hierro forjado. No es una tumba antigua ni elaborada. La gente lee el epitafio, para un momento y sigue.
A cinco minutos andando está el convento de Santo Domingo. Quevedo murió aquí en 1645. Su celda se conserva y suele poder visitarse cuando el convento está abierto.
El lugar de La Mancha
Varios estudios sitúan aquí ese "lugar de La Mancha" del que no quería acordarse Cervantes. El argumento es geográfico: el Campo de Montiel, ventas dispersas por la llanura, un paisaje que cuadra con la novela.
El pueblo ha asumido la teoría con naturalidad. Hay referencias al libro en varias calles, paneles y rutas señaladas.
Una de esas rutas sale al campo. Los caminos van rectos entre campos de cereal, sin apenas sombra. En verano conviene llevar agua si piensas ir.
Una opción más corta se queda en el pueblo: la ruta de Quevedo. Son un par de kilómetros que pasan por casas solariegas con escudos de piedra en las fachadas. El Palacio del Marqués del Oviedo o la Casa del Arco son ejemplos. La Casa del Arco llama la atención por su frontón neoclásico con columnas jónicas; algo poco común por aquí.
Comida manchega
Lo que comes aquí es previsible, en el buen sentido. Refleja el campo manchego: platos contundentes sin mucha decoración. El queso manchego curado manda sobre el tierno. El gazpacho manchego no tiene nada que ver con el andaluz: aquí es un guiso caliente con carne de caza y torta ácima. El pisto suele llevar huevo frito encima. Las migras llegan con uvas, chorizo y torreznos. De postre, dulces de almendra y miel como en casi toda la comarca. No busques cocina moderna ni experimental.
Cuándo ir
Conviene llegar pronto.A partirde media mañana aumentan las excursiones y las visitas en grupo. Un recorrido corto da una idea clara del sitio:la plaza, la iglesia, el convento y un paseo por las calles de escudos heráldicos.Con eso basta.Para ver la Plaza Mayorcon más calma, funciona mejor la tarde tardía.Cuando baja el movimiento, se lee mejor el ambiente.Villanueva de los Infantesno esun decorado.Es unpueblo manchego grande para loque haypor aquí, construidoen piedra viejay moldeadopor lo cotidiano.Esa combinaciónes loque tiene