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about Riópar
Mountain tourist hub known for the Nacimiento del Río Mundo and its old bronze foundries.
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Riópar: agua y metal en la Sierra del Segura
Riópar se asienta a unos 920 metros, en la vertiente sur de la sierra que le da nombre. Su historia reciente, sin embargo, no empieza aquí. El pueblo actual, con poco más de mil habitantes, ocupa el fondo del valle del río Mundo. El núcleo original permanece arriba, en la colina que hoy se conoce como Riópar Viejo. Este desplazamiento no fue casual; lo provocó una decisión industrial del siglo XVIII.
El paisaje aquí desmiente la imagen seca de La Mancha. Es un terreno montañoso donde el agua está presente: en el río, en los arroyos que bajan por las laderas y en los manantiales. Los bosques de pino se mezclan con encinas y enebros. Esta continuidad de bosque y cursos de agua explica por qué la zona funciona como punto de partida natural hacia buena parte de la Sierra del Segura.
Las Reales Fábricas y el pueblo nuevo
En 1773, bajo el reinado de Carlos III, se fundaron las Reales Fábricas de San Juan de Alcaraz. El objetivo del estado borbónico era fortalecer la producción metalúrgica nacional. Se eligió este valle por el agua del río Mundo, necesaria para mover la maquinaria y para los procesos industriales.
La fábrica trabajó principalmente latón y bronce, produciendo objetos civiles y piezas de artillería durante décadas. Todavía se distinguen canales, acequias y estructuras de los antiguos edificios industriales. Un museo instalado en el complejo explica el funcionamiento de las fábricas y su impacto en la zona. Muestra herramientas, objetos metálicos y documentación de la época.
La arquitectura de algunos edificios, como la Casa del Intendente, refleja una influencia neoclásica sobria. Su presencia habla de la importancia administrativa que tuvo el complejo.
El núcleo original: Riópar Viejo
Antes de las fábricas, la población vivía en la colina. Lo que queda de ese asentamiento son calles empedradas, restos de muros y la estructura en ruinas de la antigua iglesia. El estado es de abandono, pero el trazado es reconocible.
Desde esta posición elevada se entiende el traslado. Bajar al valle tenía sentido cuando la actividad económica se concentró en el río y en las instalaciones industriales. Una visita breve basta para comprender el cambio en la forma de vida y trabajo.
El nacimiento del río Mundo
A pocos kilómetros se encuentra el nacimiento del río Mundo. El agua surge de una pared caliza en un anfiteatro rocoso. Tras lluvias o deshielo, el caudal aumenta de forma notable y crea una cascada visible desde varios miradores.
El acceso se hace por un sendero señalizado y corto. En temporada alta o fines de semana, conviene llegar temprano; el aparcamiento tiene capacidad limitada y el acceso se regula en ciertas épocas.
Senderos por los Calares
Riópar es una base para adentrarse en el Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima. El terreno es kárstico: la acción del agua sobre la caliza ha creado mesetas, dolinas y cañones profundos.
Hay rutas que cruzan estos calares y otras que siguen el curso alto del río. Algunas son sencillas; otras exigen más tiempo y tienen mayor desnivel. Consultar el recorrido antes de salir es recomendable.
La fauna forma parte del paisaje: águila real, buitre leonado y cabra montés habitan la zona. Avistarlos no es raro, aunque suele ser a distancia y requiere algo de paciencia.
Comida y festejos locales
La cocina responde al clima serrano. Son platos contundentes: migas ruleras, cordero segureño, embutidos de la zona y, en temporada, guisos de caza o trucha de río.
Las fiestas consolidadas son las de San Sebastián, a finales de enero. El frío forma parte del ambiente, con hogueras y encuentros entre vecinos. En verano hay otros festejos, ligados al calendario local y al regreso de quienes pasan aquí sus vacaciones.