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about Navatejares
Small village on the Tormes and the Garganta de los Caballeros; idyllic setting
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Navatejares: un pueblo de la sierra de Gredos
Navatejares está a más de mil metros, en la vertiente norte de la sierra de Gredos. Su historia no es la de un destino turístico, sino la de un asentamiento de montaña ligado a la ganadería y al control de los pasos hacia el valle del Tormes. Como otros pueblos de esta parte de Ávila, se formó durante la repoblación medieval organizada desde El Barco de Ávila, dentro del antiguo señorío de Valdecorneja. No hay mucha documentación específica de esos siglos, algo habitual en núcleos pequeños. Su trazado y arquitectura, sin embargo, encajan en el patrón de los pueblos ganaderos de altura que se extendieron por estas sierras entre los siglos XIII y XV.
Hoy viven aquí unas cuarenta personas. El paisaje lo explica casi todo: laderas cubiertas de melojo, prados cerrados con muros de piedra y una altitud que exige construcción sólida. Las casas tradicionales combinan mampostería de granito con tejados a dos aguas, pensados para la nieve y las lluvias largas del invierno.
La iglesia y el núcleo antiguo
La iglesia parroquial de San Bartolomé ocupa el punto más visible del pueblo. No es monumental, pero sirve para entender los tiempos del lugar. La estructura principal parece de los siglos XVI o XVII, cuando muchos pueblos de la sierra sustituyeron sus iglesias anteriores por otras más grandes.
Dentro hay un retablo barroco sencillo. No es especialmente notable, pero muestra cómo el pueblo recibió, ya en el siglo XVIII, los cambios artísticos y religiosos que llegaban desde Ávila a través de las redes eclesiásticas.
El caserío original se despliega alrededor del templo. Las calles son cortas y con pendiente, adaptadas al terreno. Muchas viviendas conservan portones grandes y pequeños cercados anexos, elementos que hablan de una vida donde el ganado y el almacenamiento del grano eran parte de la rutina.
Los caminos del melojo y el castaño
Alrededor de Navatejares queda una red de caminos que durante siglos conectaron los pueblos de la sierra con los mercados de El Barco de Ávila. Algunos se siguen usando, sobre todo para llegar a los prados y a las zonas más altas.
Las laderas cercanas están dominadas por el roble melojo, mientras que los castaños crecen en las zonas más abrigadas. Ambas especies han estado ligadas a la economía local: el castaño daba alimento y madera, el melojo leña y pasto para el ganado.
En otoño, el bosque cambia de color y modifica notablemente la sensación del paisaje. Esto se aprecia bien en los caminos que salen del pueblo hacia las partes altas. Recorrerlos da una idea de cómo el entorno ha condicionado la vida aquí durante generaciones.
Conviene ir con atención, pues no todos los senderos están señalizados. Muchos los usan todavía más los vecinos que los visitantes.
Comida y ritmos locales
La comida del área refleja el clima y la agricultura de montaña. Las alubias del valle del Tormes se cultivan desde hace siglos en los pueblos cercanos y siguen siendo un alimento básico. También aparecen platos vinculados a la matanza tradicional del cerdo, una práctica doméstica que aún se realiza en algunas casas durante el invierno.
En otoño, la recogida de setas es habitual en el monte circundante, sobre todo níscalos y boletus cuando hay humedad. Es una actividad extendida por toda la sierra de Gredos, aunque requiere conocimiento para identificar las especies con seguridad.
El pueblo celebra a su patrón, San Bartolomé, con fiestas que atraen a muchos de los que viven fuera durante el año. En un núcleo de este tamaño, estas fechas funcionan como una reunión anual que reúne a las familias y multiplica brevemente la población.
Cómo llegar y moverse
Navatejares está en la provincia de Ávila, dentro de la comarca de Barco-Piedrahíta. Se suele llegar por carretera desde El Barco de Ávila, tomando después las vías locales más pequeñas que suben a la sierra.
El pueblo se recorre en poco tiempo. Lo más interesante suele estar en su entorno: los prados, los muros de piedra seca y los caminos que lo unen con otros pequeños asentamientos cercanos. Caminar por esas rutas sin prisa da una idea más clara de cómo se ha vivido aquí durante siglos.