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about Villafranca de la Sierra
Historic town with arcaded square and wall remains; scenic landscape in the Corneja valley
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Villafranca de la Sierra: un pueblo de repoblación en la sierra de Gredos
Villafranca de la Sierra se encuentra en la vertiente norte de la sierra de Gredos, dentro del distrito de El Barco-Piedrahíta, en Ávila. Tiene unos 128 habitantes. Su origen no es un asentamiento disperso, sino una fundación concreta: la repoblación medieval organizada desde la ciudad de Ávila para controlar estos territorios de montaña. Muchos pueblos de esta zona comparten ese mismo inicio.
Su ubicación, a unos 1.100 metros, no es casual. Ocupa una ladera abierta al valle pero resguardada de los vientos más fuertes que bajan de la sierra. Durante siglos, la vida giró en torno a la ganadería y el uso comunal de los montes. El pueblo creció junto a una de las vías pecuarias que conectaban las sierras con las dehesas del sur, lo que explica que un núcleo tan pequeño tuviera relevancia.
La estructura del pueblo: granito y pendiente
El granito local define la arquitectura. Las casas más antiguas tienen muros de piedra gruesa y estructuras de madera en balcones y galerías. Estas galerías, orientadas al sur, tenían una función práctica: secar legumbres, embutidos o simplemente captar el sol en invierno.
Las calles son estrechas y con cuesta, siguiendo la inclinación del terreno. Convergen en la plaza mayor, que sigue siendo el centro social. El pueblo se recorre entero en poco tiempo.
La iglesia parroquial de Santa María es el edificio que más destaca. La torre, visible desde los caminos de acceso, servía de referencia para quienes volvían del campo. El edificio actual es principalmente del siglo XVI, aunque con reformas posteriores. En pueblos como este, la iglesia era también lugar de reuniones vecinales y concejo abierto.
En las afueras se ven aún algunas huertas y corrales. Los portones anchos en las casas viejas delatan su uso original para que pasara el ganado.
El territorio: bosque, agua y puertos
El paisaje inmediato es de robledales y castaños en las laderas bajas, que dan paso a pastos y matorral de montaña según se gana altura. El agua baja por arroyos de curso rápido, propios de Gredos. En verano forman pozas donde tradicionalmente se iba a bañar la gente o a abrevar al ganado.
Del pueblo salen varios caminos tradicionales. Algunos comunicaban con otras aldeas de la sierra; otros suben hacia puertos de montaña como el Puerto de Chía, que se usaban para el tránsito ganadero entre valles. Muchos tramos de estos caminos siguen visibles, aunque algunos se han perdido por la falta de uso.
Comida y fiestas: el ritmo local
La cocina aquí viene de lo que da el territorio: carne del ganado de la zona, legumbres de la comarca de El Barco y lo que se pueda recoger del monte en cada estación. Son comunes los guisos de cocción lenta y las carnes a la brasa. Cuando hay, también se come trucha de los arroyos cercanos.
El ciclo festivo sigue el patrón de muchos pueblos serranos. La fiesta principal suele ser en agosto, alrededor de la Virgen de la Asunción, cuando vuelven muchos de los que se fueron. Hasta no hace mucho también había ferias ganaderas a finales de verano, ligadas a la importancia económica que tuvo el pastoreo.
Cómo visitarlo
Villafranca de la Sierra es un pueblo para leer con calma. Con una hora paseando se entiende su estructura: la disposición de las casas en pendiente, el uso del granito, la relación entre el núcleo compacto y la ladera.
Conviene fijarse en los detalles: el grosor de los muros de piedra sin desbastar, los huecos anchos para el paso de animales, las pequeñas huertas a las afueras. Todo responde a necesidades concretas de una vida vinculada al monte y al ganado.
Para llegar hay que tomar la carretera que une Piedrahíta con San Juan de Gredos. El pueblo está bien señalizado. No hay un horario específico para visitar la iglesia; suele estar abierta por las mañanas, pero es mejor preguntar en el pueblo si se quiere entrar. Para caminar por los senderos antiguos, basta calzado cómodo y tener en cuenta que no suelen estar señalizados como rutas turísticas.