Full Article
about Calzadilla de Tera
On the banks of the Tera River and crossed by the Camino de Santiago Sanabrés; a stop for pilgrims with riverside views and a dam.
Hide article Read full article
Calzadilla de Tera: Un pueblo de la llanura
Calzadilla de Tera se encuentra en la llanura cerealista de la provincia de Zamora, dentro de la comarca de Benavente y Los Valles. Su nombre hace referencia a las vías de comunicación, a una calzada menor que atravesaba este territorio. La vida aquí, para sus alrededor de 280 habitantes, sigue vinculada al ciclo agrícola. El pueblo se organiza sobre un plano sencillo, donde las calles desembocan pronto en el campo abierto.
La arquitectura es la propia de estos pueblos de la meseta: casas de piedra, adobe y ladrillo, con algunas galerías de madera orientadas al sur para captar el sol invernal. La iglesia parroquial, con su torre de sillarejo, domina el perfil de la localidad. Como en tantas otras de la zona, es el resultado de varias reformas a lo largo de los siglos, y su atrio ha servido tradicionalmente de lugar de reunión.
En los alrededores inmediatos del casco urbano se ven dos elementos característicos del paisaje doméstico: palomares y bodegas. Los palomares, de planta circular u ovalada, se levantaban para obtener carne y, sobre todo, el valioso estiércol para los campos. Muchos están hoy en desuso. Las bodegas, excavadas en pequeños taludes, pertenecen a particulares y no suelen estar abiertas al público; se aprecian desde los caminos rurales.
El paisaje de los caminos
La mejor forma de entender Calzadilla es salir a pie o en bicicleta por los caminos agrícolas que la rodean. No hay senderos señalizados; se camina por las propias veredas y pistas de tierra que usan los tractores. El terreno es llano, con extensiones de cereal que cambian radicalmente con las estaciones: verde intenso en primavera, dorado en julio, y tierra morena y rastrojos en invierno.
Esta llanura abierta alberga aves propias de los secanos, como avutardas, sisones o aguiluchos. Para observarlas conviene llevar prismáticos, moverse con quietud y no abandonar los caminos para no alterar el hábitat.
Lo práctico
Los servicios en el pueblo son limitados. Quien visite deberá planificar la comida y la bebida con antelación. La gastronomía local se basa en los productos de la tierra: guisos de legumbres, cordero asado, embutidos y quesos de oveja. En temporada, son habituales los platos de caza menor.
Las fiestas principales suelen celebrarse en agosto. Son días en los que regresa buena parte de la familia que vive fuera, se organizan comidas comunitarias y hay verbena en la plaza. No son un evento turístico, sino la expresión más visible de los vínculos que mantienen los vecinos con su pueblo.
Desde Calzadilla se puede recorrer en coche la red de pueblos de Los Valles en poco tiempo. En ellos se encuentran ejemplos de iglesias románicas y mudéjares, molinos harineros y más palomares, que ayudan a comprender la organización tradicional de este territorio agrícola.
Calzadilla de Tera no tiene monumentos espectaculares. Su interés reside en la lectura sosegada de un paisaje humanizado: las huellas de una economía agraria que aún define el ritmo del lugar, visible en los cultivos, en las construcciones auxiliares y en los caminos que siguen trazados antiguos.