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about Bañeza (La)
Major commercial and farming hub; known for its Carnaval de Interés Turístico Nacional and passion for motorcycling.
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La Bañeza un sábado por la mañana
Planifica tu visita para el sábado. Antes de las diez, la Plaza Mayor ya está llena de puestos. El mercado semanal es el motor del pueblo. No es decorativo; se vende pescado, verdura y ropa. La gente viene a comprar. El ambiente es local y utilitario. A partir de las doce, el tráfico se complica y aparcar cerca es imposible.
Cómo llegar y dónde dejar el coche
La N-630 pasa a su lado. Desde la A-6, la salida en Benavente te deja aquí en unos veinte minutos. El paisaje durante la llegada es llano, de campos de cereal.
No intentes entrar al centro en coche un sábado. Aparca en los alrededores, en la zona industrial o en la Avenida de Asturias, y ve andando. El núcleo tiene calles peatonales y el mercado las ocupa. Caminar es más rápido que buscar hueco.
El pueblo, sin adornos
La Bañeza fue siempre una parada. Un hospital de peregrinos del siglo X lo confirma, en la Vía de la Plata. Los romanos la llamaron Bedunia. Su función no ha cambiado mucho: se viene de paso.
La torre de la iglesia de Santa María sirve como referencia visual desde lejos. Dentro hay un retablo notable y una placa a una monja del siglo XVI que acabó en América, un detalle que casi nadie lee. No hay un casco histórico espectacular. Es un pueblo funcional que creció junto a las carreteras.
Comida contundente y fiesta grande
La alubia con denominación de origen es el producto local. Se cultiva aquí y se exporta lejos. El plato típico son esas alubias estofadas con chorizo, costilla y hueso jamón. Es comida pesada, para mediodía. En agosto, durante las fiestas, se sirven en puestecillos callejeros con mesas largas donde come la gente del pueblo.
El Carnaval es otro asunto. Grupos locales ensayan meses para los desfiles. Es grande para un pueblo de este tamaño: vikingos, animales gigantes, grupos temáticos. Llena el polideportivo y las calles principales. Si vienes ese día, olvídate del coche en el centro.
Un paseo por la llanura
Desde la Plaza Mayor, por la Calle Hospital y cruzando la carretera, sale una senda junto al río hacia Santa Elena de Jamuz. Son unos cinco kilómetros ida. El camino es de tierra y grava, con algún tramo hormigonado. Atraviesa campos abiertos de cereal sin sombra. Si ha llovido recientemente habrá barro. Es caminata plana y monótona propia de la Meseta: horizonte amplio sin sorpresas. En Santa Elena puedes dar media vuelta.
Consejo final
Ven temprano un sábado para ver el mercado con vida. Come un plato de alubias. Después del mediodía todo se tranquiliza; muchos visitantes se van entonces. Quedarse tiene sentido si buscas lo contrario a un lugar turístico: quietud absoluta y calles vacías