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about Figueres
Alt Empordà's capital and Dalí's hometown; a lively commercial and cultural hub
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Figueres, con el interruptor puesto
Hay ciudades que funcionan con interruptor. Figueres es una de ellas. Cruzas la plaza del Ayuntamiento y parece que alguien ha pulsado el botón de "modo Dalí". No es una exageración: buena parte de la gente que camina por la Rambla lleva una entrada del museo en la mano, como si fuera un pase temporal para meterse en la cabeza del tipo que pintaba relojes blandos.
Pero claro, aquí vive gente. Casi cincuenta mil personas. Figueres es la capital del Alt Empordà, un nudo de carreteras justo antes de que el paisaje se abra a la Costa Brava. Tiene ese aire de ciudad comarcal, con calles que bullen un sábado por la mañana y un centro que atraviesas de punta a punta en quince minutos.
El museo que es un laberinto con huevos
El Teatre-Museu Dalí ocupa el antiguo teatro municipal. Dalí intervino directamente en su conversión, y se nota. La fachada es roja, con filas de huevos gigantes en la cornisa y estatuas doradas que parecen vigilar desde lo alto. Parece el decorado de una película surrealista.
Dentro, la cosa se vuelve más personal. No es una galería al uso; es un recorrido por los vericuetos de su mente. Pasas de una sala oscura con un taxi lluvioso a otra llena de óleos clásicos, luego a un espacio donde todo parece moverse. Hay cuadros famosos, pero también instalaciones extrañas y juegos visuales que te hacen dudar de lo que estás viendo.
Los grupos organizados llegan sobre las once. Si puedes, compra la entrada online y ve a primera hora. La diferencia entre tener espacio para mirar y formar parte de un rebaño turístico es abismal.
Casi todo el mundo termina en el patio interior, con el Cadillac bajo la lluvia artificial. Es el punto donde todos sacan el móvil para hacer la misma foto. Tiene gracia.
Un castillo para perderse (literalmente)
A diez minutos andando del museo está el Castell de Sant Ferran. Es una fortaleza del siglo XVIII, una de las más grandes de Europa. Sus murallas tienen un perímetro de más de tres kilómetros.
Se construyó cuando la frontera con Francia era un asunto serio. El resultado es una extensión brutal de fosos, baluartes y patios vacíos donde cabría un ejército entero. Ahora está casi desierto.
Puedes caminar libremente por arriba o apuntarte a una visita guiada por las galerías subterráneas, la llamada ruta del agua. Lleva calzado cerrado; ahí abajo gotea y hay charcos.
Lo que más impresiona es el silencio. Estás a un paseo del centro, pero dentro solo se oye el viento. Cuando sopla la tramontana, azota sin piedad.
El xuixo y otras cuestiones prácticas
El dulce local es el xuixo: masa frita rellena de crema y bañada en azúcar. Es lo que tu médico no quiere que pruebes.
La leyenda dice que se inventó aquí en los años 20, aunque como todos los postres famosos, tiene sus disputas territoriales. Da igual: lo encuentras en casi todas las pastelerías del casco antiguo.
Compra uno por la mañana temprano; para media tarde suelen estar agotados o pasados de hora.
En cuanto a comer, aquí manda la cocina ampurdanesa: cocas con escalivada, embutidos locales, suquets sencillos hechos con pescado rocoso y vinos con denominación Empordà son habituales en las cartas raciones contundentes sin complicaciones innecesarias.
Fechas que alteran el programa
El calendario festivo mueve bastante la ciudad En primavera están las Fires i Festes de Santa Creu Con sardanas puestos callejeros y ambiente hasta tarde
En verano suele celebrarse Acústica festival gratuito repartido por plazas rincones Durante esos días Figueres cambia su ritmo habitual por algo más festivo improvisado
¿Merece parar?
Depende Para quien vaya al museo Dalí y siga hacia las playas tiene todo sentido Parar medio día da tiempo al museo dar una vuelta por Rambla comer tranquilo
Figueres funciona bien como escala antes o después costa No exige varios días pero agradece unas horas sin prisa Un plan simple sirve museo mañana xuixo a media mañana paseo centro luego seguir viaje En menos media hora ves Mediterráneo
Al final esta ciudad hace puerta Alt Empordà Te da pista carácter comarca luego resto lo descubres carretera adelante