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about Vilanova d'Escornalbou
Red sandstone village at the foot of the Escornalbou mountain.
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Vilanova d'Escornalbou
Llegar a Vilanova d'Escornalbou requiere coche. Aparca en la zona señalada a la entrada del pueblo; hay pocas plazas. La mejor hora es por la mañana, antes de que el sol caliente demasiado las cuestas. Si vienes en verano, lleva agua.
El pueblo es pequeño. Se ve en media hora. Las casas de piedra rojiza son lo más llamativo, construidas con la arenisca de la zona. Calles estrechas, silencio. No hay tiendas más allá de una básica y un bar que no siempre tiene horario fijo.
La iglesia de San Juan está ahí, sencilla, de piedra. No es un monumento espectacular, pero encaja.
Lo que se hace aquí es andar. Hay senderos señalados hacia los bosques de alrededor. El camino a l'Arbocet son unos cinco kilómetros de subida suave entre pinos y encinas. Está bien mantenido. Las vistas desde los miradores son amplias, sobre todo hacia el Camp de Tarragona. En otoño el color de la hoja cambia.
Para comer, las opciones son limitadas. El bar del pueblo sirve comida tradicional catalana: guisos, carne a la brasa. Si es temporada (de febrero a abril), habrá calçots. Si no, pregunta qué hay ese día. Es aconsejable llevar algo para picar si planeas estar todo el día fuera.
No vengas buscando ambiente o vida nocturna. Esto es un pueblo tranquilo, donde viven unas seiscientas personas. La mayoría son familias dedicadas al campo o gente que se ha mudado desde ciudades cercanas buscando quietud.
Si piensas pernoctar, reserva con tiempo. Hay algunas casas rurales en el pueblo y masías en los alrededores. En invierno, confirma que estén abiertos los servicios que necesites.
Vale la pena si buscas desconectar y hacer una ruta sencilla por un paisaje mediterráneo. No es un destino para llenar un fin entero. Combínalo con una visita a Reus o al mismo Monasterio d'Escornalbou, que está a pocos minutos en coche. Ven con calzado para andar y sin expectativas altas. Así funciona mejor