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about Moncofa
Coastal resort town with long beaches and a summer-holiday tradition; known for its summer cultural events and family-friendly atmosphere.
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Moncofa: la huerta y el mar
Moncofa se encuentra en la Plana Baixa, una llanura aluvial definida por la agricultura de regadío. El río Belcaire, que desemboca aquí, fijó el asentamiento humano desde época romana. Más tarde, durante el periodo islámico, se establecieron alquerías dedicadas al cultivo. Tras la conquista cristiana en el siglo XIII, el núcleo principal se desarrolló tierra adentro, lejos de una costa expuesta a incursiones. El pueblo actual, con su iglesia del siglo XVIII dedicada a Santa María Magdalena, es heredero de esa comunidad agrícola que durante siglos miró al mar con precaución.
La torre y la línea de costa
Frente a la playa se levantan los restos de la Torre de Beniesma, una construcción defensiva de la edad moderna. Quedan pocos muros, muy erosionados por el salitre. Su utilidad ahora es más topográfica que histórica: sirve de referencia a los bañistas para orientarse. Formó parte de una red de vigilancia costera, un recordatorio de que esta línea de playa fue durante siglos un lugar de trabajo y alerta, no de ocio.
Un paisaje de naranjos y marjal
La economía local ha girado tradicionalmente en torno a la huerta. Los cítricos, especialmente el naranjo, dominaron el paisaje durante gran parte del siglo XX. Aún hoy, al alejarse de la costa hacia el interior, se ven las parcelas regadas por acequias. La cocina refleja esta dualidad entre el campo y el Mediterráneo: arroces y fideuás, guisos de pescado de roca y, en temporada, anguilas del cercano marjal del Belcaire. Este humedal costero, reducido pero persistente, es un punto de paso para aves migratorias.
La desembocadura del Belcaire
La zona donde el río Belcaire encuentra el mar configura uno de los espacios naturales del término. Se puede recorrer a pie o en bicicleta por caminos que bordean los campos y siguen la ribera. Es un paisaje llano, sin desniveles, donde el interés está en los detalles: el trazado de las acequias, el sonido del agua en los azarbes, el vuelo bajo de las garzas. En los últimos años se han registrado puestas de tortuga boba en playas de la provincia, un fenómeno que ahora se monitoriza con atención.
El ritmo anual y la playa
El calendario festivo sigue el ciclo agrario y el estacional. En enero se celebran las hogueras de San Antonio. En verano, las fiestas patronales de San Roque y Santa María Magdalena marcan un cambio en el ritmo del pueblo, que multiplica su población. La playa, de varios kilómetros de longitud, es ancha y recta. Cerca del núcleo urbano hay paseo marítimo y servicios; hacia los extremos del término, la edificación desaparece y gana una sensación de amplitud. Fuera de julio y agosto, es habitual ver a vecinos paseando o a pescadores junto al agua.
Cómo moverse
Moncofa está bien comunicada por carretera (N-340) y tiene estación de tren en la línea que une Valencia con Castellón, aunque la parada queda algo alejada de la zona de playa. Dentro del pueblo las distancias son cortas y se puede ir a pie o en bicicleta sin dificultad.
Aquí el mar atrae la primera mirada, pero la historia se escribe con agua dulce: la del río que trajo los primeros pobladores y la de las acequias que hicieron fértil la llanura.