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about Barcarrota
Birthplace of conquistador Hernando de Soto; a town with Templar history and privileged natural surroundings near the Ahijón reservoir.
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Barcarrota se ve en una hora
Aparca junto al ayuntamiento o en las calles anchas cerca del campo de fútbol. El centro es pequeño y se recorre andando. En agosto cuesta más encontrar sitio. Si vienes en verano, mejor a primera hora o ya por la tarde.
A veces huele a cerdo y romero. Suele ser cuando en las casas preparan embutidos de la matanza, que aquí sigue siendo habitual. Sobre las once, la plaza se llena de gente local charlando. No verás muchos turistas.
Un castillo que parece otra cosa
Quedan un tramo de muralla y una torre cuadrada. Los del pueblo le llaman castillo, pero hoy hace falta imaginación para verlo. Con los años, el espacio se usó como plaza de toros. La torre ahora es un mirador, nada más.
Desde arriba se entiende el pueblo: calles rectas, casas bajas, tejados de teja roja. Es la vista típica de esta parte de Extremadura.
La Iglesia de la Virgen del Soterraño llama más la atención. Es grande para el tamaño del pueblo y su torre está ligeramente inclinada; se nota si te alejas unos pasos. Dentro está la Virgen del Soterraño, conocida en la comarca. El 8 de septiembre sale en procesión y Barcarrota se anima.
Dólmenes en la dehesa
Hay varios dólmenes y un menhir repartidos por la dehesa alrededor del pueblo. El más conocido es el Dolmen del Milano, a unos kilómetros por la carretera hacia Badajoz.
No son sitios preparados para visitantes. Se llega por pistas de tierra. Vas, miras las piedras, das una vuelta y te vas. Si te interesa la prehistoria, tiene sentido. Para otros, es solo un paseo por el campo.
Hay postes de madera señalizando, pero no confíes solo en el GPS. Los caminos pueden cambiar si hay ganado o si cierran algún acceso. Lleva agua y calzado adecuado. En verano hace mucho calor; en invierno hay barro. La primavera es cuando el campo está mejor.
Hernando de Soto y una biblioteca escondida
Hernando de Soto nació aquí. Su nombre está en calles y monumentos. El pueblo no lo olvida.
Otra historia es la Biblioteca de Barcarrota. Durante una reforma en una casa, encontraron libros antiguos escondidos en una pared. Entre ellos había una edición desconocida del Lazarillo de Tormes. Los libros se estudiaron y ahora están fuera del pueblo. Una placa señala la calle donde ocurrió. La casa es una fachada más.
Embutido y cerámica
Si compras algo en Barcarrota, que sea embutido: chorizo, salchichón, morcilla de cerdo ibérico criado en la dehesa. No es barato, pero suele ser bueno.
El queso de oveja merina también es común. Está muy curado y tiene un sabor fuerte; no le gusta a todo el mundo.
La cerámica local sigue usando la técnica de cuerda seca, con esos colores anaranjados característicos. Todavía hay talleres que lo hacen. Los platos son vistosos, pero los precios pueden sorprenderte.
Cómo llegar y cuánto quedarse
Desde Badajoz son unos 35 minutos por la N‑435. El tráfico suele ser fluido. Aparcar no suele ser problema cerca del ayuntamiento o junto al polideportivo.
Una hora basta para ver el centro sin prisa. Si quieres ir a los dólmenes, necesitarás más tiempo y caminar un poco.
La forma clara: si pasas por el sur de Badajoz, para, pasea, entra en la iglesia, compra embutido y sigue camino. Barcarrota no pretende ser más grande de lo que es; esa claridad tiene su punto