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Salceda de Caselas: un alto en el camino hacia Portugal
Aparca en la Praza do Concello, que suele tener hueco. Salvo los martes y sábados por la mañana, que hay mercado. El núcleo no tiene un centro histórico compacto; son varias parroquias desperdigadas entre viñedos y carreteras locales. Necesitas el coche para moverte.
La iglesia, el árbol y los restos La iglesia de San Xián tiene un retablo barroco portugués. Está bien conservado. Al lado hay un cruceiro del siglo XVIII, con la figura de Cristo ya desgastada. En Entenza está la Capilla de la Ascensión, del XVII. Junto a ella crece un alcornoque de siete metros de circunferencia. Una placa dice "400 años". No hay mucho más alrededor. Lleva agua si piensas quedarte. Del Castillo de Toroña quedan piedras dispersas en un cerro. Es un yacimiento arqueológico con poca señalización. Se sube por una pista de tierra que sale cerca del polideportivo de Entenza. Tras unos veinte minutos andando se llega a la cumbre. Las vistas sobre el valle del Miño están despejadas.
Dos rutas sencillas El Sendeiro dos Muiños de Picoña recorre unos dos kilómetros junto al río Caselas y pasa por varios molinos restaurados. Está señalizado. Con lluvia, se forma barro en algunos tramos. Otra ruta corta recorre la zona de molinos de San Esteban de Budiño: puente de piedra, fuente y más molinos. Se hace en menos de una hora sin prisas.
Comer y beber aquí Los bares funcionan como siempre: mostrador, caña, tortilla y conversación. En algunas fiestas locales montan tenderetes que sirven raciones sencillas. A veces hay callos u otros platos contundentes. El vino habitual es blanco, ligero, de las viñas del sur pontevedrés.
Un consejo práctico Si pasas por la zona (la salida de la A-55 hacia O Porriño está cerca), Salceda sirve para una parada breve: ver el alcornoque en Entenza, caminar un rato por la senda fluvial y seguir camino hacia Tui o Portugal. No le pidas más