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about Fuentidueña de Tajo
Town dominated by the ruins of its castle above the Tajo; it stages a famous river procession of the Virgin.
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Fuentidueña de Tajo: ruinas, cuevas y el río
Deja el coche abajo, cerca del río. Las calles del pueblo son estrechas y cuesta arriba. Aparcar aquí te ahorra problemas. Desde ese punto, la orilla del Tajo está a dos minutos andando.
El pueblo se agarra a la ladera. Arriba quedan las ruinas del castillo; abajo, la vega y el agua. Para moverte entre ambos puntos, prepárate para subir.
Subida al castillo de Los Piquillos
Se ve desde la carretera: un montón de piedra rojiza sobre el puente. No es un monumento restaurado. Son los restos que quedan.
La caminata dura unos quince minutos por un sendero de tierra. La cuesta se nota. Arriba queda parte de la torre del homenaje, con algunos escalones. Lo demás son piedras sueltas y vistas abiertas.
Desde allí se entiende la posición del pueblo. El Tajo traza una curva cerrada, rodeando la zona. Se ven las choperas de la vega y el caserío en pendiente. Con una foto captas toda la escena.
No hay mucho más que hacer arriba. La entrada suele estar abierta, sin barreras ni carteles explicativos. Eso le da crudeza al sitio, pero también obliga a mirar dónde pisas. Ve con calzado cerrado.
Las cuevas donde se vive
Aquí hay casas-cueva, unas doscientas según los vecinos. No son agujeros antiguos abandonados. Son viviendas normales, con puerta, ventana y antena de televisión en la fachada.
Un recorrido señalizado pasa por tres barrios: Sepulcro, Castillo y Zurriera. Son unos tres kilómetros en total, con bastante desnivel. Sirve para ver cómo estas viviendas forman parte del terreno.
Muchas cuevas están habitadas hoy día. La vida transcurre con normalidad: alguien en la puerta, ruido dentro desde la calle.Un saludo breve basta si te cruzas con alguien.No es un museo al aire libre.
Una cueva está acondicionada para mostrar cómo era vivir allí dentro.El espacio es modesto:muebles sencillos,cocina pequeña,hornos en la pared.Varias familias vivieron así durante décadas.
Comida local y productos de la zona
En la plaza principal y calles cercanas hay bares de comida castellana.La oferta es directa.Gazpacho manchego,pisto o guisos de temporada,dependiendo del mes.Las raciones suelen ser generosas.No busques cartas largas ni presentaciones elaboradas.Pregunta qué hay ese día,y eso es lo que comes.
Por los alrededores se encuentra miel de romero y vino local.Son productos sencillos,sellos aparte.Forman parte de lo cotidiano,a no ser que busques algo específicamente empaquetado como recuerdo.
Julio y agosto traen más tráfico por la carretera.Fuera de esos meses,todo va más despacio.
Un plan para media jornada
Llega por la mañana.Aparca en la parte baja.Pasea por la vega junto al río,luego sube a las ruinas.Después recorre los barrios de cuevas sin prisa.
Al mediodía habrás visto lo esencial.Ahora decides.Parar a comer algo y volver hacia Madrid.O quedarte un rato más junto al Tajo,mirando pasar el agua.No hay tiendas de souvenirs ni colas que gestionar.El ritmo lo marca el lugar,nada más.Esa puede ser su virtud principal