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about Mendexa (Mendeja)
Valleys and hamlets a stone’s throw from Bilbao, buzzing with local life.
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Mendexa: un paisaje habitado
Mendexa no es un pueblo al uso. No tiene callejuelas que recorrer ni una plaza mayor donde sentarse. Es un municipio disperso, una colección de caseríos, prados y carreteras locales que suben y bajan por la ladera. Se ve rápido.
Deja el coche cerca de la iglesia de San Pedro, si encuentras hueco. El aparcamiento es escaso y las vías son estrechas, muchas de ellas de servicio para las fincas. No bloquees ningún acceso.
La iglesia es el único punto de referencia claro. Es un edificio sobrio, de piedra, relativamente moderno. Suele estar cerrada fuera del horario de culto.
Desde ahí, lo que queda es caminar. Por asfalto rural, por pistas de tierra que se embarran con la lluvia. Lleva calzado con buen agarre. Las distancias engañan: entre cuestas y recodos, un paseo corto se alarga.
No hay museos ni rutas señalizadas. El interés está en el propio paisaje: los prados delimitados por muros bajos de piedra, el ganado pastando, la estructura agrícola que sigue viva. Las vistas al mar aparecen en los claros entre caseríos o en algún altozano, sobre todo hacia Lekeitio.
Si el día está despejado, busca uno de esos puntos altos. Si está nublado –algo frecuente aquí–, el paisaje se reduce a los verdes intensos y la bruma baja.
Cómo moverse y qué no esperar
Olvídate de llegar a una playa andando desde el núcleo principal. No hay un sendero claro hasta la costa. Para bañarte tendrás que coger el coche e ir a las playas de los municipios vecinos.
Mendexa se suele visitar combinado con Lekeitio u Ondarroa, a pocos minutos en coche. Allí encontrarás puerto, vida urbana y más servicios. Aquí solo hay tranquilidad y espacio abierto.
No vengas buscando monumentos o un paseo marítimo. No los hay. Ven si quieres ver cómo funciona un territorio rural vasco sin adornos turísticos. Con dos horas tienes más que suficiente: ver la iglesia, dar un paseo por alguno de los caminos y buscar una vista si el tiempo acompaña.
Conduce con calma por las carreteras de acceso, tienen curvas pero están bien. Y repito lo del aparcamiento: sé consciente de dónde dejas el vehículo. Estás en zona de trabajo