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sobre Llera
Municipio agrícola y ganadero con tradición en la elaboración de quesos; entorno de dehesa y monte bajo
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En la Campiña Sur, entre llanuras de cereal y olivares, aparece Llera: un municipio pequeño (829 habitantes) y tranquilo, de esos donde la vida va a otro ritmo. A 481 metros de altitud, el pueblo se recorre a pie sin prisa, con calles sencillas y fachadas encaladas que hablan de un día a día ligado al campo.
Qué ver en Llera
La visita suele empezar por la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, el edificio más reconocible del casco urbano. Merece la pena fijarse en su volumen y en la presencia de la torre, que asoma desde distintos puntos del pueblo.
Paseando por el centro encontrarás arquitectura popular extremeña: casas de una y dos plantas, balcones de hierro y puertas que aún conservan ese aire de pueblo vivido. La Plaza Mayor funciona como punto de encuentro y es buen lugar para sentarse un rato y observar la calma local.
Si sales a las afueras, el paisaje se abre en un mosaico agrícola (cereal y olivar). Desde pequeñas elevaciones cercanas se obtienen buenas panorámicas, sobre todo al atardecer.
Qué hacer
Aquí lo mejor es caminar por caminos rurales entre cultivos y lomas suaves. Con un poco de silencio, es fácil ver aves propias de los campos abiertos.
En la mesa mandan los sabores de siempre: migas, guisos de cordero o cabrito, y productos de matanza cuando toca. El aceite de oliva virgen extra de la zona aparece en casi todo.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de Nuestra Señora de la Asunción se celebran en agosto, con procesiones y ambiente de pueblo. En enero, por San Antón, se mantiene la bendición de animales. La Semana Santa también se vive en la calle, con recogimiento.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el centro: Plaza Mayor y calles cercanas.
- Visita exterior (y si está abierta, interior) de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
- Vuelta corta por las afueras para ver el paisaje de campiña desde algún punto algo elevado.
Mejor época
La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) suelen ser los momentos más agradables por temperaturas y luz. En verano aprieta el calor: mejor dejar los paseos para primera hora o última de la tarde.