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sobre Maguilla
Localidad agrícola de la Campiña Sur rodeada de olivares y viñedos; destaca por su arquitectura popular bien conservada
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En el corazón de la Campiña Sur extremeña, a 526 metros de altitud, se encuentra Maguilla, un pueblo que encarna la esencia más auténtica de la dehesa pacense. Con sus 961 habitantes, este municipio se alza como un remanso de tranquilidad donde el tiempo parece transcurrir a un ritmo diferente, siguiendo el compás marcado por las estaciones y las tradiciones centenarias que aún perviven en cada rincón de sus calles empedradas.
Maguilla no es un destino que busque impresionar con monumentos grandiosos o paisajes espectaculares, sino que conquista por su capacidad de mostrar la vida rural extremeña en estado puro. Sus casas blancas de cal, sus patios florecidos y la calidez de sus gentes crean una atmósfera acogedora que invita al visitante a descubrir los pequeños tesoros que guarda este rincón de la geografía española.
La localidad se presenta como un punto de partida ideal para explorar la comarca de Campiña Sur, una tierra de contrastes donde los campos de cereales se alternan with extensas dehesas pobladas de encinas centenarias, creando un paisaje que ha inspirado a poetas y escritores durante generaciones.
Qué ver en Maguilla
El patrimonio arquitectónico de Maguilla refleja siglos de historia rural extremeña. La Iglesia Parroquial de San Bartolomé se erige como el principal monumento del pueblo, un templo que combina elementos góticos tardíos con añadidos posteriores, creando un conjunto armónico que domina la plaza principal. Su torre campanario, visible desde varios puntos del municipio, ha servido durante décadas como referencia para los viajeros que se acercaban al pueblo.
El casco histórico conserva la estructura urbana tradicional extremeña, con calles estrechas que convergen en pequeñas plazas donde aún se pueden admirar algunas casas señoriales del siglo XVIII y XIX. Estas construcciones, con sus característicos balcones de hierro forjado y fachadas encaladas, narran la historia de familias hidalgas que encontraron en Maguilla su hogar durante siglos.
No debe pasarse por alto el entorno natural que rodea la localidad. Los campos de cereales que se extienden hasta el horizonte crean un espectáculo visual que cambia con las estaciones: verdes intensos en primavera, dorados en verano y ocres en otoño. Las dehesas cercanas, con sus encinas milenarias, albergan una fauna variada donde destacan las aves rapaces y la fauna típica del bosque mediterráneo.
Los antiguos molinos y cortijos dispersos por el término municipal constituyen elementos patrimoniales que hablan de una economía agrícola que ha sabido adaptarse a los tiempos modernos sin perder su esencia tradicional.
Qué hacer
Maguilla ofrece al visitante la posibilidad de sumergirse en la vida rural extremeña a través de diferentes actividades. Los paseos por el casco urbano permiten descubrir la arquitectura popular y los rincones más pintorescos del pueblo, especialmente durante las primeras horas de la mañana o al atardecer, cuando la luz dorada realza la belleza de las fachadas encaladas.
Las rutas de senderismo por los alrededores son una excelente opción para conocer el paisaje de dehesa y campiña. Estos recorridos, de dificultad baja o media, permiten observar la flora y fauna autóctonas mientras se disfruta del silencio y la paz que caracterizan estos parajes.
La gastronomía local constituye otro de los grandes atractivos. Los productos de la dehesa, especialmente el cerdo ibérico, junto con las migas extremeñas, las gachas y los guisos tradicionales, forman parte de una cocina honesta y sabrosa que se puede disfrutar en los establecimientos locales. Los quesos de cabra y los embutidos artesanos son especialidades que no deben faltar en ninguna mesa.
Durante la temporada de setas (otoño e invierno), los alrededores de Maguilla se conviieren en un paraíso para los aficionados a la micología, siempre respetando las regulaciones locales y con el conocimiento adecuado.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Maguilla refleja la profunda religiosidad y las tradiciones agrícolas de la zona. Las fiestas patronales en honor a San Bartolomé se celebran a finales de agosto, convirtiendo al pueblo en el epicentro de la comarca durante varios días. Procesiones, verbenas populares y actividades culturales dan vida a unas celebraciones que combinan lo sagrado y lo profano.
En Semana Santa, Maguilla vive con especial recogimiento la Pasión de Cristo. Las procesiones, aunque modestas en comparación con otras localidades, poseen un carácter íntimo y emotivo que refleja la fe popular extremeña.
Las fiestas de la Candelaria en febrero y la celebración del Corpus Christi a principios de junio mantienen vivas tradiciones centenarias, con la elaboración de altares callejeros y la participación activa de toda la comunidad.
No pueden olvidarse las celebraciones relacionadas con el calendario agrícola, como la bendición de los campos en primavera o las fiestas de la cosecha durante el verano, momentos en los que el pueblo se vuelca para celebrar los frutos de la tierra.
Información práctica
Maguilla se encuentra a 85 kilómetros de Badajoz capital, con acceso por la A-66 hasta Zafra y posteriormente por carreteras comarcales que atraviesan el paisaje de campiña. El trayecto en coche desde Badajoz requiere aproximadamente una hora y media, discurriendo por un recorrido que ya constituye un anticipo de los paisajes que esperan al viajero.
La mejor época para visitar Maguilla es durante la primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre), cuando las temperaturas son más suaves y los campos muestran sus mejores colores. El invierno puede resultar frío, aunque es perfecto para disfrutar de la gastronomía local junto al calor de los hogares extremeños.
Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar por las calles del pueblo y realizar las rutas de senderismo. Los fines de semana suelen ser más animados, especialmente durante las fiestas locales, mientras que entre semana se puede disfrutar de un ambiente más tranquilo y auténtico.