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sobre Malcocinado
Pueblo serrano limítrofe con Sevilla; historia ligada a la minería y bandolerismo
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En el corazón de la Campiña Sur extremeña, a 615 metros de altitud, se encuentra Malcocinado, una pequeña aldea que forma parte del término municipal de Fuente del Maestre. Con apenas 344 habitantes, este encantador núcleo rural representa la esencia más auténtica de la Extremadura interior, donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo y las tradiciones se mantienen vivas entre sus calles empedradas.
El nombre de Malcocinado, curioso y evocador, guarda en sí mismo parte del carácter de este lugar singular. Rodeado de dehesas centenarias y olivares que se extienden hasta el horizonte, el pueblo se alza como un mirador natural sobre la campiña pacense, ofreciendo al viajero una perspectiva privilegiada de los paisajes mediterráneos del sur de Extremadura.
La arquitectura popular extremeña se despliega aquí en todo su esplendor, con casas encaladas de una y dos plantas que conservan elementos tradicionales como patios interiores, rejas de hierro forjado y tejados de teja árabe que dibujan un perfil inconfundible contra el cielo azul de la región.
Qué ver en Malcocinado
El patrimonio arquitectónico de Malcocinado se concentra en torno a su iglesia parroquial, un templo de construcción tradicional que preside la plaza principal del pueblo. Este edificio religioso, aunque modest en dimensiones, conserva elementos de interés como su campanario y algunos retablos que merecen una visita pausada.
Paseando por las calles del pueblo, el visitante descubrirá la arquitectura popular extremeña en estado puro: casas señoriales con escudos nobiliarios en sus fachadas, patios tradicionales que se entreabren tras portones de madera centenaria, y pequeñas ermitas que jalonan los alrededores del núcleo urbano.
El entorno natural constituye uno de los principales atractivos de Malcocinado. Las dehesas que rodean la población albergan encinas centenarias bajo las cuales pasta el ganado en un ecosistema destacado en Europa. Los olivares centenarios crean paisajes de singular belleza, especialmente durante la época de floración en primavera y la recolección en otoño.
Desde los alrededores del pueblo se obtienen vistas panorámicas excepcionales de la Campiña Sur, con la sierra al fondo creando un telón de montañas que cambia de color según las horas del día.
Qué hacer
La práctica del senderismo encuentra en Malcocinado un punto de partida ideal para explorar la campiña extremeña. Varias rutas tradicionales conectan la aldea con los pueblos vecinos, siguiendo antiguos caminos ganaderos y sendas entre olivares que permiten descubrir la flora y fauna mediterránea de la región.
La observación de aves constituye otra actividad destacada, especialmente en las dehesas circundantes donde es posible avistar especies como el cernícalo vulgar, la abubilla, el abejaruco y diferentes tipos de currucas. Durante los meses de migración, la zona se convierte en un corredor natural para numerosas especies.
La gastronomía local ofrece sabores auténticos de la cocina extremeña tradicional. Los productos de la matanza del cerdo ibérico, los quesos de cabra artesanales, el aceite de oliva virgen extra de producción local y los vinos de la tierra constituyen la base de una propuesta gastronómica que refleja la riqueza de la despensa extremeña.
Las rutas fotográficas por los paisajes de dehesa y campiña proporcionan imágenes memorables, especialmente durante los amaneceres y atardeceres cuando la luz dorada baña los olivares y las encinas centenarias.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Malcocinado mantiene vivas las tradiciones rurales extremeñas. Las fiestas patronales se celebran durante el verano, normalmente en agosto, con celebraciones que incluyen procesiones, bailes tradicionales y comidas populares en la plaza del pueblo.
La matanza tradicional del cerdo, aunque ya no se celebra como en el pasado, mantiene su influencia en la gastronomía local y en algunas celebraciones familiares durante los meses de invierno.
Las fiestas de la cosecha del olivo, que tienen lugar entre noviembre y diciembre, representan momentos de especial importancia en la vida del pueblo, cuando las familias se reúnen para recoger la aceituna siguiendo métodos tradicionales transmitidos de generación en generación.
Información práctica
Para llegar a Malcocinado desde Badajoz, hay que tomar la A-66 en dirección sur hasta la salida de Fuente del Maestre, continuando después por carreteras locales durante aproximadamente 10 kilómetros. El trayecto total desde la capital provincial es de unos 60 kilómetros.
una de las mejores época para visitar la zona comprende los meses de primavera (abril-mayo) y otoño (octubre-noviembre), cuando las temperaturas son más suaves y los paisajes muestran su mayor esplendor cromático. Los veranos pueden ser calurosos, típicos del clima mediterráneo continental de la región.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y los senderos rurales, así como ropa adecuada para las actividades al aire libre. No hay que olvidar la cámara fotográfica para capturar la belleza de los paisajes de dehesa y campiña que caracterizan este rincón auténtico de Extremadura.