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sobre El Gordo
Conocido como el pueblo de las cigüeñas por su gran colonia; situado en una isla del embalse de Valdecañas
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El turismo en El Gordo tiene más que ver con el territorio que con los monumentos. Este pequeño municipio del Campo Arañuelo, en el noreste de Cáceres, se asienta en una zona de llanura agrícola que durante siglos ha vivido del cereal y del aprovechamiento de la dehesa. Hoy rondan los 360 habitantes. El ritmo es lento y las distancias cortas. El pueblo se entiende mejor si se mira alrededor: campos abiertos, caminos de labor y, a cierta distancia, la presencia del Tajo.
Las casas responden a esa economía rural. Muros gruesos, patios interiores y fachadas sencillas, levantadas con lo que había cerca: piedra, adobe y cal. No hay grandes alardes, pero sí una continuidad que todavía se percibe al caminar por el casco.
La iglesia de San Pedro
La iglesia parroquial de San Pedro ocupa el centro del pueblo. El edificio se levanta sobre una fábrica del siglo XVI que fue modificada más tarde, probablemente en el XVIII. No es un templo grande ni especialmente ornamentado, algo habitual en localidades de este tamaño.
El interior conserva retablos de traza sencilla y una decoración bastante contenida. Lo interesante es su papel dentro del trazado del pueblo. Como en muchos núcleos rurales de Extremadura, la iglesia organiza el espacio: la plaza, las calles que salen de ella y parte de la vida cotidiana.
Calles y arquitectura popular
Desde la iglesia parten varias calles cortas donde todavía se reconocen formas tradicionales de construcción. Muchas viviendas mantienen patios cerrados y dependencias que en su momento estuvieron ligadas a tareas agrícolas o ganaderas.
En algunas fachadas aparecen corredores o galerías orientadas al sur. No eran un capricho. Servían para aprovechar la luz en invierno y para secar productos del campo. Son detalles pequeños, pero ayudan a entender cómo se adaptaba la vivienda al clima y al trabajo diario.
El paisaje del Campo Arañuelo
Fuera del casco urbano el paisaje se abre enseguida. Predominan los campos de cereal y las dehesas dispersas de encina. La línea del horizonte es baja y muy amplia, algo característico de esta parte de la provincia.
El río Tajo queda a cierta distancia, aunque su presencia se deja notar en el entorno. Tradicionalmente ha condicionado caminos, cultivos y movimientos de ganado en toda la comarca. También explica la presencia de aves en determinadas épocas del año, algo que muchos vecinos comentan cuando llega el invierno o cambian las estaciones.
Caminos alrededor del pueblo
Los caminos agrícolas que rodean El Gordo permiten entender bien la escala del territorio. No son rutas señalizadas como tal, sino vías de trabajo que usan los vecinos para acceder a las parcelas.
Caminar por ellos da otra perspectiva del pueblo. Desde fuera se aprecia el perfil bajo de las casas y la torre de la iglesia sobresaliendo ligeramente. Conviene tener en cuenta que hay pocos tramos con sombra y que el calor aprieta en verano.
Antes de acercarse
El Gordo se recorre rápido. En una o dos horas se puede caminar por el casco y salir a alguno de los caminos cercanos para ver el paisaje con calma.
Las estaciones más suaves suelen ser primavera y otoño. En verano el calor marca bastante los horarios y en invierno los días pueden resultar fríos y muy tranquilos.
Se llega normalmente desde Navalmoral de la Mata por carreteras comarcales que atraviesan el Campo Arañuelo. Conviene revisar antes servicios disponibles en la zona, porque en pueblos de este tamaño no todo abre durante todo el año. El plan aquí es sencillo: paseo corto, mirar el paisaje y entender cómo se organiza un pueblo pequeño de esta parte de Extremadura.