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sobre Romangordo
Famoso por sus trampantojos (murales) que decoran todo el pueblo y centro de interpretación
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En el corazón de la comarca de Campo Arañuelo, donde las dehesas extremeñas se extienden hasta donde alcanza la vista, se encuentra Romangordo, una pequeña aldea que conserva intacto el sabor de la España rural más auténtica. Con apenas 255 habitantes, este rincón de la provincia de Cáceres se alza a 422 metros de altitud, ofreciendo a quien lo visita una experiencia única de tranquilidad y conexión con las tradiciones ancestrales.
Romangordo es uno de esos lugares que invita a reducir el ritmo, a caminar sin prisas por sus calles empedradas y a descubrir los pequeños tesoros que guarda cada rincón. Su nombre, que evoca tiempos medievales, nos habla de una historia milenaria que se respira en cada piedra de sus construcciones tradicionales. La aldea se presenta como un refugio perfecto para quienes buscan desconectar del bullicio urbano y sumergirse en la esencia más pura del mundo rural extremeño.
Qué ver en Romangordo
El patrimonio arquitectónico de Romangordo refleja siglos de historia rural extremeña. La iglesia parroquial, dedicada a San Bartolomé, se erige como el edificio más emblemático de la localidad. Su construcción, que combina elementos de diferentes épocas, muestra la evolución arquitectónica del pueblo a lo largo de los siglos. El templo conserva interesantes detalles en su fachada y un interior que invita al recogimiento.
Paseando por las calles de Romangordo, llama la atención la arquitectura popular extremeña, con sus casas encaladas de una y dos plantas, balcones de hierro forjado y patios interiores que se vislumbran tras los portones de madera. Muchas de estas viviendas mantienen elementos constructivos tradicionales como las chimeneas cónicas típicas de la zona.
Los alrededores de la aldea ofrecen paisajes de gran belleza, dominados por la dehesa extremeña con sus encinas centenarias. Estos parajes naturales constituyen uno de los ecosistemas más característicos de la península ibérica, donde el ganado pasta en libertad bajo la sombra de los árboles. Durante la primavera, los campos se visten de verde intenso y se salpican de flores silvestres que crean un tapiz de colores único.
Qué hacer
Romangordo es un destino ideal para el turismo de naturaleza y el senderismo. Los caminos rurales que rodean la aldea permiten realizar agradables paseos a pie o en bicicleta, descubriendo la riqueza de la dehesa extremeña y su fauna. Es habitual avistar aves como cigüeñas, buitres leonados y diversas especies de rapaces que encuentran en estos parajes su hábitat natural.
La gastronomía local ofrece sabores auténticos de la cocina extremeña tradicional. Los productos derivados del cerdo ibérico, criado en libertad en las dehesas de los alrededores, constituyen uno de los principales atractivos gastronómicos. Las migas extremeñas, el gazpacho de pastor, los quesos de cabra y los dulces caseros forman parte de una tradición culinaria que se ha transmitido de generación en generación.
Para los amantes de la fotografía, Romangordo ofrece infinitas posibilidades. Los amaneceres y atardeceres en la dehesa crean juegos de luces espectaculares, especialmente durante el otoño, cuando las encinas adquieren tonalidades doradas. La arquitectura popular y los paisajes rurales proporcionan motivos perfectos para capturar la esencia del mundo rural extremeño.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Romangordo mantiene vivas las tradiciones rurales extremeñas. Las fiestas patronales en honor a San Bartolomé se celebran hacia finales de agosto, convirtiendo la aldea en un hervidero de actividad. Durante estos días, los vecinos se reúnen para compartir comidas populares, bailes tradicionales y actividades que fortalecen los lazos comunitarios.
En primavera, coincidiendo con las labores agrícolas, se mantienen costumbres ancestrales relacionadas con el ciclo de la dehesa y la ganadería. Estas fechas son especialmente interesantes para los visitantes que desean conocer de primera mano las tradiciones rurales extremeñas.
Durante el invierno, alrededor de las fechas navideñas, la aldea recupera tradiciones como la elaboración de dulces caseros y la preparación de comidas típicas que reúnen a las familias en torno al hogar.
Información práctica
Romangordo se encuentra a unos 65 kilómetros de Cáceres capital, siguiendo la carretera N-V hasta Navalmoral de la Mata y después tomando las carreteras locales que conducen a la aldea. El trayecto en vehículo privado dura aproximadamente una hora y permite disfrutar de los paisajes de la comarca de Campo Arañuelo.
una de las mejores época para visitar Romangordo es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y los paisajes muestran su máximo esplendor. Los meses de abril, mayo, septiembre y octubre resultan ideales para las actividades al aire libre y el senderismo.
Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar por los senderos rurales y ropa adecuada según la estación. Durante el verano, es aconsejable visitar la zona durante las primeras horas de la mañana o al atardecer para evitar las horas de más calor.