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sobre Hornachos
Antiguo enclave morisco situado en la Sierra Grande; ofrece vistas espectaculares
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En Hornachos lo más práctico es dejar el coche cerca de la plaza y moverte andando. Las calles suben y bajan todo el rato y el casco viejo es pequeño. Si vienes en fin de semana o en fiestas, aparca en cuanto veas sitio y no te compliques.
El pueblo se recorre rápido. En una mañana lo tienes visto, castillo incluido.
El castillo que hay arriba del todo
Para llegar al castillo de Hornachos solo tienes que seguir cuesta arriba. No hay misterio: piedra, rampas y casas pegadas al cerro. En unos minutos sales del casco y llegas a la entrada.
La fortaleza es de origen andalusí. Hoy quedan muros, torres a medias y poco más. No esperes salas ni recreaciones. Aun así merece la subida por las vistas: la Sierra Grande detrás y, hacia el llano, la dehesa y los cultivos de Tierra de Barros.
A veces está abierto y otras no. Si encuentras la puerta cerrada, toca volver más tarde.
Los moriscos de Hornachos
Hornachos tuvo una población morisca muy numerosa hasta la expulsión de 1609. Es la parte de la historia local que más se recuerda aquí.
En el Centro de Interpretación de la Cultura Morisca explican qué pasó con aquella comunidad y por qué muchos acabaron en la costa de Marruecos, donde formaron una república corsaria en Salé. El espacio es pequeño: un par de plantas, paneles y un vídeo que repasa la expulsión.
Si te interesa ese episodio histórico, merece la parada. Si no, con leer un poco antes de venir ya entiendes el contexto del pueblo.
La Fuente de los Moros y el antiguo lavadero
Saliendo hacia la carretera de Zafra hay un desvío que baja hasta la Fuente de los Moros. Es un lavadero antiguo que aún conserva las pilas de piedra y el caño de agua.
Durante décadas fue un lugar de trabajo diario para muchas mujeres del pueblo. Hoy está más tranquilo: gente que llena garrafas, chavales que se mojan en verano y poco más.
Hay árboles alrededor, algo que se agradece cuando aprieta el calor.
Qué se come por aquí
En Hornachos la cocina es la de la zona: platos de monte y de huerta. El conejo aparece mucho, normalmente en guisos con tomate, ajo y pimiento. También salen platos con cardos, garbanzos o panceta cuando llega el frío.
No hay sofisticación. Si ves coches de gente del pueblo aparcados fuera, suele ser buena señal.
Caminar por la Sierra Grande
La sierra empieza prácticamente detrás del castillo. Desde ahí salen varios caminos que se meten en monte bajo y encinas.
Hay rutas señalizadas que suben y bajan por la Sierra Grande. Algunas son largas y con desnivel, así que conviene llevar agua y calzado decente. En días tranquilos es fácil ver buitres sobrevolando la ladera y rastros de jabalí.
Si no quieres complicarte, el paseo hasta la Fuente de los Moros es corto y llano.
Cuándo venir
Primavera y principios de otoño funcionan mejor. En pleno verano el calor aprieta y a mediodía no apetece andar por calles empedradas.
Si coincides con fiestas, el ambiente cambia bastante y el tráfico dentro del pueblo se vuelve incómodo. Aparca fuera y entra andando.
En dos frases
Hornachos se visita rápido: casco pequeño, castillo en lo alto y sierra alrededor. Si vienes, sube al castillo y luego sal a caminar un rato por el monte. Con eso te haces una idea del sitio.