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sobre Herrera del Duque
Capital histórica de la Siberia Extremeña; posee un castillo templario
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En el corazón de La Siberia extremeña, donde el paisaje ondulado de la penillanura se encuentra con la majestuosa sierra, se alza Herrera del Duque como uno de los tesoros mejor conservados de la comarca. Este pueblo de 3.451 habitantes, situado a 468 metros de altitud, ofrece al viajero una experiencia auténtica de la España rural, donde el tiempo parece haberse detenido entre calles empedradas y casas encaladas que narran siglos de historia.
La localidad, que debe su nombre a los antiguos señores de la Casa del Duque de Frías, se extiende por un territorio privilegiado entre dehesas centenarias y montañas suaves, configurando un paisaje típicamente extremeño que invita a la contemplación y al descanso. Su posición estratégica en La Siberia la convierte en puerta de entrada a algunos de los parajes naturales más espectaculares de la provincia de Badajoz.
Qué ver en Herrera del Duque
El casco histórico de Herrera del Duque conserva el encanto de los pueblos señoriales extremeños. Su Plaza Mayor constituye el núcleo neurálgico de la vida local, presidida por el imponente Ayuntamiento de arquitectura tradicional, que exhibe los escudos nobiliarios que recuerdan el pasado ducal de la villa.
La Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol domina el perfil urbano con su robusta torre campanario. Este templo de origen medieval, reformado en siglos posteriores, alberga un interesante retablo barroco y varias tallas de notable valor artístico. Su fachada principal, de sillería granítica, constituye uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura religiosa de la comarca.
Los amantes del patrimonio etnográfico encontrarán en las casas solariegas del centro histórico auténticas joyas arquitectónicas. Destacan especialmente los edificios de los siglos XVI y XVII, con sus características fachadas de mampostería, portadas de granito y balcones de hierro forjado que otorgan a las calles un aire señorial inconfundible.
En los alrededores, el embalse de García de Sola ofrece paisajes de gran belleza, especialmente al amanecer y atardecer, cuando las aguas reflejan los colores cambiantes del cielo extremeño. Esta gran lámina de agua se ha convertido en refugio de numerosas especies de aves acuáticas, convirtiendo la zona en un paraíso para los aficionados a la ornitología.
Qué hacer
Herrera del Duque es punto de partida ideal para descubrir La Siberia extremeña a través de múltiples rutas de senderismo que discurren por dehesas, riberas y pequeñas elevaciones montañosas. Los senderos locales permiten contemplar la fauna autóctona y disfrutar de panorámicas excepcionales sobre el territorio circundante.
La pesca deportiva en el embalse de García de Sola atrae a aficionados de toda la península. Las aguas albergan especies como la carpa, el barbo, la tenca y el lucioperca, ofreciendo jornadas memorables tanto desde orilla como desde embarcación.
La gastronomía local merece una mención especial. Los productos de la dehesa, como el jamón ibérico, el queso de cabra y los embutidos artesanales, forman la base de una cocina tradicional que se puede degustar en los establecimientos locales. Las migas extremeñas, el cordero a la caldereta y los dulces conventuales representan la esencia de los sabores de la comarca.
Los amantes de la fotografía de paisaje encuentran en los alrededores de Herrera del Duque escenarios únicos, especialmente durante la berrea del ciervo en otoño, cuando los bosques de encinas y alcornoques se tiñen de colores ocres y dorados.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Herrera del Duque refleja la profunda religiosidad y las tradiciones rurales de sus habitantes. Las fiestas patronales en honor a Santiago Apóstol se celebran el 25 de julio con procesiones, verbenas populares y actividades culturales que reúnen a vecinos y visitantes.
En Semana Santa, las calles del pueblo se engalanan para acoger las tradicionales procesiones, donde destacan los pasos tallados por artesanos locales y la participación masiva de la población en actos de profundo recogimiento.
La Feria de Agosto constituye el momento álgido del verano herreño, con casetas, espectáculos musicales y actividades para todas las edades. Durante estos días, el pueblo duplica su población y las calles se llenan de alegría y colorido.
Las fiestas de la Candelaria en febrero y las celebraciones del Corpus Christi en primavera completan un calendario festivo que mantiene vivas las tradiciones más auténticas de Extremadura.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Badajoz capital, se accede a Herrera del Duque por la N-430 y posteriormente la EX-102, en un trayecto de aproximadamente 130 kilómetros. La ruta ofrece hermosos paisajes de la geografía extremeña y permite hacer paradas en otros pueblos de interés de La Siberia.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones ideales, con temperaturas suaves y paisajes en su máximo esplendor. El verano, aunque más caluroso, coincide con las fiestas patronales y mayor actividad cultural.
Consejos útiles: Se recomienda llevar calzado cómodo para recorrer el casco histórico y explorar los senderos naturales. Los aficionados a la observación de aves deben madrugar para disfrutar de la mayor actividad en el embalse. La gastronomía local se degusta mejor en los mesones tradicionales del centro del pueblo.