Artículo completo
sobre Collado de la Vera
Tranquilo pueblo verato con una iglesia singular y un entorno de robles y castaños
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el corazón de la comarca cacereña de La Vera, donde las estribaciones de la Sierra de Gredos abrazan valles de una belleza serena, se encuentra Collado de la Vera, una pequeña aldea que conserva intacto el alma de la Extremadura más auténtica. Con apenas 237 habitantes, este rincón privilegiado a 526 metros de altitud invita a descubrir la esencia del turismo rural español, lejos de multitudes y ruidos urbanos.
Sus calles empedradas y casas de piedra y adobe, coronadas por tejados de teja árabe, componen un paisaje de postal que parece detenido en el tiempo. El silencio solo se rompe por el murmullo de las fuentes naturales y el canto de los pájaros que anidan en los robles centenarios que rodean el pueblo. Collado de la Vera es ese destino perfecto para quienes buscan reconectar con la naturaleza y experimentar la hospitalidad extremeña en estado puro.
Qué ver en Collado de la Vera
La iglesia parroquial, dedicada a San Bartolomé, constituye el principal vestigio arquitectónico de la localidad. Este templo, de origen medieval con reformas posteriores, presenta elementos típicos de la arquitectura religiosa verata, con su característico campanario de piedra que se alza como guardián silencioso del pueblo. En su interior se conservan retablos de madera tallada y algunas piezas de orfebrería que hablan de la devoción tradicional de sus habitantes.
El casco histórico merece un paseo pausado para admirar las construcciones tradicionales veratas, con sus corredores de madera, balcones de hierro forjado y patios interiores donde aún se conservan antiguos pozos. Las casas blasonadas de las familias hidalgas locales muestran escudos heráldicos labrados en piedra, testigos mudos de un pasado señorial.
Los alrededores naturales ofrecen paisajes de extraordinaria belleza. Los castañares y robledales que circundan la población brindan sombra y frescor, especialmente hermosos durante el otoño cuando se visten de tonos dorados y ocres. Las gargantas y arroyos que descienden de Gredos crean pequeños remansos ideales para el descanso, mientras que los prados de siega mantienen viva la actividad ganadera tradicional.
Qué hacer
Collado de la Vera es un punto de partida excepcional para los amantes del senderismo. Los senderos que parten del pueblo conectan con la red de caminos que recorre toda La Vera, permitiendo rutas de diferente dificultad hacia los pueblos vecinos o hacia las cotas más altas de la sierra. La Ruta de los Castañares resulta especialmente recomendable en otoño, cuando estos bosques alcanzan su máximo esplendor cromático.
La observación de aves encuentra aquí un entorno privilegiado. Los bosques de ribera albergan especies como el martín pescador, mientras que en las zonas más elevadas es posible avistar rapaces como el águila real o el buitre leonado. Los aficionados a la micología podrán disfrutar de la búsqueda de setas y hongos durante los meses húmedos del año.
La gastronomía local gira en torno a los productos de la huerta verata y la ganadería tradicional. El pimentón de La Vera, con denominación de origen protegida, da sabor a guisos como las migas extremeñas o el frite de cabrito. Las castañas, nueces y miel completan una despensa natural que los visitantes pueden disfrutar en las casas rurales de la zona.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a San Bartolomé se celebran a finales de agosto, convirtiendo la tranquila aldea en un hervidero de actividad. Durante estos días, los emigrantes retornados se suman a los vecinos para mantener vivas las tradiciones ancestrales. La procesión del santo patrón, acompañada de música tradicional, recorre las calles principales mientras las mujeres lucen los trajes regionales veratos.
Los Mayos, a principios de mayo, representan otra de las celebraciones más arraigadas. Los jóvenes del pueblo entonan coplas populares casa por casa, manteniendo viva una tradición que se remonta siglos atrás. Durante las noches de estos días festivos, las hogueras iluminan las plazas mientras se comparten productos típicos de la temporada.
La matanza del cerdo, en los meses invernales, aunque ya no se celebra de forma comunitaria como antaño, sigue siendo un momento de encuentro familiar donde se elaboran los embutidos tradicionales que abastecerán las despensas durante todo el año.
Información práctica
Para llegar a Collado de la Vera desde Cáceres, hay que tomar la carretera N-110 en dirección a Plasencia hasta Navalmoral de la Mata, y después seguir la EX-203 hasta Jarandilla de la Vera. Desde allí, carreteras locales conducen hasta la población en un trayecto total de aproximadamente 90 kilómetros.
una de las mejores época para visitar Collado de la Vera abarca desde la primavera hasta el otoño, siendo especialmente recomendables los meses de mayo y junio, cuando la naturaleza muestra todo su esplendor, y octubre, cuando los bosques caducifolios ofrecen un espectáculo cromático único.
Es aconsejable llevar calzado cómodo para caminar y ropa adaptada a la montaña, ya que las temperaturas pueden ser frescas incluso en verano debido a la altitud. La reserva previa de alojamiento rural es recomendable, especialmente durante los fines de semana y las fiestas locales.