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sobre Tejeda de Tiétar
Pueblo tranquilo en la vega con iglesia destacada y tradiciones
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En el corazón de la comarca de La Vera, donde los valles se abrazan con las primeras estribaciones de Gredos, se encuentra Tejeda de Tiétar, un pequeño tesoro extremeño de apenas 778 habitantes que conserva intacto el sabor de la España rural más auténtica. Este encantador pueblo cacereño, situado a 446 metros de altitud, se despliega entre huertas y olivares como una postal del tiempo detenido, donde cada rincón cuenta historias de siglos pasados.
La localidad debe su nombre a los tejares que antiguamente poblaban sus tierras, testimonio de una tradición alfarera que se remonta a tiempos remotos. Sus casas de adobe y piedra, con balconadas de madera que se asoman a calles empedradas, conforman un conjunto arquitectónico que respira la esencia verata, esa mezcla única de influencias castellanas y extremeñas que caracteriza a toda la comarca.
El río Tiétar, que da nombre al pueblo, serpentea cerca de sus límites, creando un paisaje de ribera que contrasta con la aridez de las tierras altas y convierte este rincón de Cáceres en un oasis de verdor donde la vida transcurre al ritmo pausado de las estaciones.
Qué ver en Tejeda de Tiétar
El patrimonio de Tejeda de Tiétar se concentra en su casco histórico, donde destaca la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, un templo que combina elementos góticos tardíos con añadidos posteriores, coronado por una sobria torre que se alza como referente visual del pueblo. Su interior alberga un retablo barroco de notable factura y varias tallas de imaginería religiosa que reflejan la devoción popular de la comarca.
El Ayuntamiento, ubicado en una casona tradicional con soportales, representa otro ejemplo de la arquitectura civil verata, con su fachada de sillería y el escudo municipal que recuerda el pasado señorial de la localidad. Muy cerca se encuentra la antigua Casa del Comendador, testimonio de la época en que Tejeda formaba parte de las encomiendas de órdenes militares.
Paseando por sus calles, merece especial atención la arquitectura popular verata, con casas de dos plantas donde la planta baja se destinaba tradicionalmente a cuadras y almacenes, mientras que la superior servía de vivienda. Los balcones de madera, las galerías acristaladas y los patios interiores con sus típicos "corralones" ofrecen una lección magistral de adaptación al clima mediterráneo de montaña.
En los alrededores del pueblo, el paisaje de la dehesa extremeña se despliega en toda su magnificencia, salpicado de encinas centenarias y atravesado por antiguos caminos que conectaban los pueblos de La Vera. El entorno del río Tiétar ofrece rincones de gran belleza natural, con chopos y fresnos que crean frondosas alamedas ideales para el paseo contemplativo.
Qué hacer
Tejeda de Tiétar es un destino perfecto para el turismo de desconexión, donde el ritmo pausado invita al disfrute de los pequeños placeres. Las rutas de senderismo por los alrededores permiten descubrir paisajes de dehesa y ribera, con caminos que conectan con otros pueblos de La Vera como Cuacos o Aldeanueva.
La gastronomía local constituye otro de los grandes atractivos. Los productos de la huerta verata, regada por las aguas del Tiétar, dan vida a platos tradicionales donde las verduras frescas se combinan con las carnes de cerdo ibérico y cordero de la zona. Las migas extremeñas, el gazpacho verato y los dulces conventuales forman parte de una tradición culinaria que se mantiene viva en las cocinas familiares.
Los aficionados a la observación de aves encontrarán en los sotos del Tiétar un paraíso ornitológico, donde es posible avistar desde ruiseñores hasta abubillas, sin olvidar las rapaces que anidan en los roquedos cercanos.
Las actividades rurales como la recolección de setas en otoño, la observación de la floración de los cerezos en primavera, o simplemente el disfrute de las piscinas naturales que forma el río en algunos tramos, completan una oferta turística basada en el contacto directo con la naturaleza.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Tejeda de Tiétar gira en torno al santoral católico y las tradiciones agrícolas. Las fiestas patronales en honor de Nuestra Señora de la Asunción se celebran a mediados de agosto, con procesiones, verbenas populares y degustaciones de productos típicos que congregan a vecinos y visitantes.
En enero tiene lugar la celebración de San Antón, con la tradicional hoguera y la bendición de animales, una festividad que conserva su carácter rural y comunitario. La Semana Santa se vive con especial recogimiento, destacando las procesiones del Jueves y Viernes Santo por las calles empedradas del pueblo.
El otoño trae consigo las fiestas de la vendimia y la recolección, momentos en los que las tradiciones gastronómicas cobran especial protagonismo con las matanzas tradicionales y la elaboración de conservas que servirán de sustento durante el invierno.
Información práctica
Para llegar a Tejeda de Tiétar desde Cáceres capital, hay que recorrer aproximadamente 140 kilómetros por la A-66 hasta Plasencia, y desde allí tomar la EX-203 hacia La Vera, desviándose por carreteras locales que conducen al pueblo en un trayecto total de unas dos horas.
La mejor época para visitar Tejeda de Tiétar es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra sus colores más intensos. El verano puede resultar caluroso, aunque las noches son frescas gracias a la altitud y la cercanía de la sierra.
Es recomendable consultar previamente los horarios de apertura de la iglesia parroquial y confirmar las fechas exactas de las celebraciones locales, ya que pueden variar ligeramente de un año a otro. El pueblo cuenta con servicios básicos y varias opciones de alojamiento rural que permiten disfrutar plenamente de la experiencia verata.