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sobre Pinofranqueado
Centro turístico de Las Hurdes con gran piscina natural y servicios
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Si vienes a hacer turismo en Pinofranqueado, lo primero es el coche. El pueblo está a algo más de 90 kilómetros de Cáceres y la llegada suele hacerse por carreteras de sierra con curvas. Nada raro en Las Hurdes, pero conviene venir con calma. En verano y festivos cuesta aparcar cerca del centro, así que lo más práctico es dejar el coche en alguna calle amplia y moverse andando.
El pueblo: una calle larga y vida normal
Pinofranqueado no es un casco histórico de postal. Es un pueblo vivo y bastante extendido. La carretera principal atraviesa el núcleo y a su alrededor se abren pequeñas plazas, viviendas de piedra y bloques más recientes. Todo mezclado.
La iglesia de Nuestra Señora de la Luz queda hacia el final del núcleo. Es sencilla. Torre alta, fachada sin demasiados adornos. Cumple su función y poco más.
Entre las casas todavía aparecen balcones de madera y tejados de pizarra, bastante típicos de la comarca. Pero también hay construcciones modernas. Aquí vive gente todo el año y se nota: no es un decorado para visitantes.
El río y los caminos de alrededor
El mayor atractivo está fuera del casco urbano. Los alrededores de Pinofranqueado son puro paisaje hurdano: laderas cubiertas de castaños, robles y pinares, arroyos que bajan encajados entre pizarra y caminos que suben sin avisar.
Cerca del agua aparecen algunas zonas donde la gente se baña en verano. No esperes grandes infraestructuras. Son charcos del río o pequeñas piscinas naturales hechas con piedras. Sitios sencillos donde refrescarse cuando aprieta el calor.
También hay varias fuentes dispersas por los caminos. Muchas son solo un caño y un pequeño muro de piedra. Sirven para llenar la cantimplora o lavarse la cara después de andar.
Senderos y monte hurdano
Desde el pueblo salen varios caminos señalizados que se meten en el monte. Algunos recorren valles cerrados y otros suben hacia zonas de pinares y matorral.
No todos son paseos suaves. Hay tramos que suben fuerte y el terreno es irregular. Botas cómodas y agua, sobre todo en verano.
Si madrugas es fácil escuchar bastante actividad de aves en los arroyos y vaguadas. Nada extraordinario, pero el silencio de la zona ayuda a ver movimiento en las laderas.
Lo que se come por aquí
La cocina local es la que se espera en un pueblo de Las Hurdes. Platos contundentes y productos de la zona.
Aparecen mucho las castañas en temporada, la miel de los colmenares de la comarca y quesos elaborados de forma bastante tradicional. También es habitual la carne de cabrito o de caza cuando toca.
No hay una escena gastronómica pensada para atraer viajeros. Son recetas de siempre que siguen haciéndose en casas y en algunos locales del pueblo.
Fiestas y ambiente del año
A lo largo del año se celebran fiestas patronales y reuniones vecinales bastante típicas de la zona. Comidas colectivas, música y reuniones de peñas. No es un evento masivo ni algo preparado para el turismo.
En otoño el ambiente cambia. Empieza la recogida de castañas y también salen quienes buscan setas en el monte, siempre con cuidado y respetando las zonas donde está permitido.
Cuándo merece más la pena venir
El verano trae más movimiento por las piscinas naturales de la zona. Si buscas tranquilidad, septiembre y octubre suelen ser meses más agradables para caminar por los alrededores.
Pinofranqueado no tiene grandes monumentos ni un casco antiguo espectacular. Lo que hay es paisaje, río y vida rural normal. Si vienes con esa idea, el pueblo cumple. Si esperas un destino turístico preparado, mejor mirar en otra parte de la comarca.