Artículo completo
sobre Higuera de Vargas
Municipio con un castillo señorial en el centro urbano; entorno de dehesa y proximidad a Portugal
Ocultar artículo Leer artículo completo
En los Llanos de Olivenza, entre dehesas y campos abiertos, Higuera de Vargas mantiene el pulso tranquilo de los pueblos de la raya. Con algo menos de dos mil habitantes, se recorre sin prisa: calles claras, patios cuidados y ese ambiente de vida cotidiana que no necesita decorado.
Qué ver en Higuera de Vargas
El punto principal es la Iglesia Parroquial de San Bartolomé, el edificio que mejor resume la historia local. Merece entrar a mirar con calma: una visita corta, de las que se agradecen en un pueblo pequeño.
A partir de ahí, lo mejor es pasear por el casco urbano, fijándose en la arquitectura popular: fachadas encaladas, forja sencilla y rincones donde la luz cae a plomo al mediodía. Sin plan marcado, se encuentran buenas fotos.
En las afueras manda la dehesa: encinas, pastos y caminos rurales. Es un paisaje más de horizontes que de hitos, muy agradecido en primavera y tras las lluvias.
Qué hacer
- Caminar o pedalear por caminos agrícolas y veredas que salen del pueblo, sin grandes desniveles.
- Observación de aves en los campos y lindes, especialmente a primera hora, cuando el movimiento se nota más.
- Comer como se come aquí: cocina de base humilde, con cerdo, cordero, migas y quesos de la zona cuando toca.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de San Bartolomé se celebran a finales de agosto. También hay celebraciones de Semana Santa, Carnaval y San Isidro en mayo, con participación vecinal y un ambiente muy de pueblo.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el centro y calles cercanas.
- Parada en la Iglesia de San Bartolomé.
- Salida corta hacia la dehesa por algún camino cercano para llevarte la foto de paisaje.
Mejor época
Primavera (abril-mayo) y otoño (octubre-noviembre), por temperaturas y color del campo. En verano el calor aprieta: si vas entonces, conviene moverse a primera y última hora.