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sobre La Corte de Santa Ana
Pequeña pedanía o entidad local con encanto rural; destaca por su arquitectura popular y la tranquilidad de su entorno dehesa
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En los Llanos de Olivenza, bajo esa luz abierta tan de Badajoz, La Corte de Santa Ana es una aldea pequeña y tranquila (213 habitantes) donde el ritmo lo marcan el campo y la vida de diario. Aquí no hay grandes monumentos ni prisas: lo mejor es llegar con tiempo y pasear.
Qué ver
La referencia del pueblo es la iglesia parroquial dedicada a Santa Ana, sencilla y muy ligada a la vida de la comunidad. El resto se entiende caminando: calles cortas, casas encaladas de una o dos plantas, rejas de forja y patios que asoman cuando se abren puertas y cancelas.
En los alrededores aparece el paisaje típico de penillanura: dehesas con encinas y alcornoques, campos de cultivo y caminos rurales. En primavera, los bordes se llenan de flores silvestres; en otoño, el color cambia y el campo se vuelve más agradecido para caminar.
Qué hacer
Lo principal aquí es caminar por los caminos del término, sin objetivos complicados, con paradas para mirar el horizonte y escuchar el silencio. La zona también se presta a la observación de aves en los llanos (avutardas, sisones y rapaces, según época y suerte).
En mesa, manda la cocina rural extremeña: ibéricos, migas, guisos de temporada y quesos de la zona. En otoño, si ha llovido, aparecen setas.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a Santa Ana se celebran a finales de julio. Semana Santa se vive con recogimiento, y en invierno sigue teniendo peso el ciclo de la matanza en el ámbito familiar.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta a pie por el casco: iglesia, calles principales y arquitectura popular.
- Salida corta por un camino a las afueras para ver la dehesa y el paisaje abierto de los llanos.
Mejor época
Primavera y otoño, por temperaturas más suaves y paisaje más vivo. En verano, el calor aprieta; si vienes entonces, mejor a primera hora o al atardecer.
Información práctica
Se llega desde Badajoz en dirección a Olivenza y después por carreteras locales. Conviene comprobar alojamiento y servicios antes de ir: en pueblos cercanos, como Olivenza, hay más opciones para dormir y comer.