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sobre Nogales
Pueblo dominado por el Castillo de Nogales en un cerro; entorno agrícola y ganadero con bonitas vistas
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En el corazón de los Llanos de Olivenza, donde la planicie extremeña se extiende bajo cielos infinitos, se alza Nogales, un pequeño pueblo de 633 habitantes que conserva intacta la esencia de la Extremadura más auténtica. A 372 metros de altitud, este municipio pacense es un remanso de tranquilidad donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo, siguiendo el compás de las estaciones y las tradiciones centenarias.
Recorrer sus calles empedradas es adentrarse en la historia viva de una comarca donde la agricultura y la ganadería han moldeado tanto el paisaje como el carácter de sus gentes. Nogales invita al viajero a descubrir los encantos del turismo rural más sosegado, lejos de multitudes, donde cada conversación con los lugareños se convierte en una ventana al alma de Extremadura.
Qué ver en Nogales
El patrimonio arquitectónico de Nogales, aunque modesto en dimensiones, resulta significativo por su valor histórico y etnográfico. La Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol domina la silueta del pueblo con su torre campanario, constituyendo el principal referente religioso de la localidad. Su estructura, de origen medieval con reformas posteriores, alberga elementos de interés artístico que reflejan la evolución arquitectónica de la zona.
Paseando por el casco histórico, la arquitectura popular extremeña se manifiesta en viviendas tradicionales de fachadas encaladas y tejados de teja árabe, donde destacan elementos como rejas de forja y portones de madera que hablan de oficios ancestrales. Las casas solariegas, distribuidas por las calles principales, conservan blasones y elementos decorativos que atestiguan el pasado nobiliario de algunas familias locales.
El entorno natural de Nogales ofrece amplias perspectivas sobre la penillanura extremeña, salpicada de dehesas de encinas y alcornoques que constituyen uno de los ecosistemas más característicos de la región. Estos paisajes adehesados, donde pasta el ganado en perfecta simbiosis con el bosque mediterráneo, crean estampas de gran belleza especialmente al amanecer y al atardecer.
Qué hacer
Nogales es punto de partida ideal para rutas de senderismo que permiten descubrir la belleza serena de los Llanos de Olivenza. Los caminos rurales que parten del pueblo conducen a través de dehesas centenarias donde observar la fauna autóctona, especialmente aves como cigüeñas, abubillas y diversas rapaces que anidan en los añosos alcornoques.
La gastronomía local representa uno de los grandes atractivos de la visita. Los productos de la matanza del cerdo ibérico, criado en las bellotas de estas dehesas, constituyen la base de una cocina tradicional donde destacan embutidos artesanales, jamones y lomos de extraordinaria calidad. Las migas extremeñas, el gazpacho y los platos de caza menor completan una propuesta culinaria auténtica.
Los aficionados a la micología encontrarán en los meses otoñales una oportunidad excepcional, ya que las dehesas circundantes producen diversas especies de setas y hongos comestibles. La recolección, siempre con el debido conocimiento y respeto al medio ambiente, se convierte en una actividad que conecta con la tradición rural de la zona.
Para los amantes de la fotografía rural, Nogales ofrece múltiples oportunidades: desde los juegos de luz en las fachadas encaladas hasta los vastos horizontes de la penillanura, pasando por los detalles etnográficos de aperos y construcciones auxiliares que salpican el término municipal.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Nogales conserva celebraciones que reflejan el profundo arraigo religioso y la conexión con los ciclos agrícolas. Las fiestas patronales en honor a San Pedro Apóstol se celebran a finales de junio, coincidiendo con las fechas de la siega tradicional. Durante estos días, el pueblo se viste de gala con procesiones, misas solemnes y celebraciones populares que reúnen tanto a vecinos como a emigrantes que regresan para la ocasión.
En agosto tienen lugar las fiestas de verano, momento de especial animación donde las noches estrelladas de la penillanura sirven de escenario a verbenas y actividades al aire libre. Estas celebraciones incluyen competiciones deportivas tradicionales y degustaciones de productos locales.
La Semana Santa se vive con recogimiento y fervor, destacando las procesiones que recorren las calles del pueblo en un ambiente de especial devoción. Las tradiciones culinarias asociadas a estas fechas, como las torrijas y dulces conventuales, añaden sabor a la celebración.
Información práctica
Para llegar a Nogales desde Badajoz (situada a unos 30 kilómetros), se debe tomar la carretera BA-020 en dirección a Olivenza y posteriormente desviarse por la BA-4304. El trayecto, de aproximadamente 35 minutos, discurre por carreteras comarcales que ofrecen hermosas vistas del paisaje adehesado.
La mejor época para visitar Nogales abarca desde marzo hasta junio y de septiembre a noviembre, cuando las temperaturas son más suaves y el campo extremeño muestra sus mejores colores. Los meses primaverales resultan especialmente recomendables por la explosión vegetal de las dehesas.
Para el alojamiento, aunque Nogales no cuenta con establecimientos hoteleros, la vecina Olivenza, a escasos kilómetros, ofrece diversas opciones de turismo rural y hoteles que permiten usar el pueblo como base para explorar la comarca. Se recomienda contactar con la oficina de turismo de Olivenza para información sobre casas rurales en la zona.