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sobre Villanueva del Fresno
Municipio fronterizo con Portugal; destaca por su entorno de dehesa
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En los Llanos de Olivenza, donde Extremadura se extiende hacia la frontera portuguesa, Villanueva del Fresno emerge como un remanso de tranquilidad que conserva intacto el sabor de la España rural más auténtica. Este pueblo de 3.316 habitantes, situado a 256 metros de altitud, invita a descubrir los encantos de una comarca donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo.
Sus calles empedradas y casas encaladas narran la historia de una localidad que ha sabido mantener sus tradiciones mientras abraza con discreción la modernidad. El paisaje que rodea Villanueva del Fresno es un mosaico de dehesas y olivares centenarios que se pierden en el horizonte, creando esa atmósfera única que caracteriza a esta tierra de frontera.
La proximidad con Portugal añade un matiz especial a esta villa extremeña, donde las influencias culturales se entrelazan creando una personalidad propia que cautiva a quienes buscan experiencias auténticas lejos del turismo masivo.
Qué ver en Villanueva del Fresno
El patrimonio arquitectónico de Villanueva del Fresno refleja siglos de historia en cada piedra. La Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol constituye el principal exponente religioso del municipio, con su sólida estructura que domina el perfil urbano y alberga interesantes elementos artísticos dignos de contemplación.
El casco histórico conserva numerosas casas señoriales que atestiguan épocas de mayor esplendor, con sus fachadas tradicionales extremeñas adornadas con rejas de hierro forjado y balcones que asoman a calles que invitan al paseo pausado. La arquitectura popular se muestra en todo su esplendor en las viviendas de cal y ladrillo que conforman el entramado urbano más antiguo.
Los alrededores del pueblo ofrecen un patrimonio natural de gran valor, con extensas dehesas donde el ganado pasta bajo encinas centenarias. Estos paisajes, característicos del suroeste peninsular, proporcionan estampas de gran belleza durante todo el año, especialmente en primavera cuando la hierba verdea y las flores silvestres tapizan los campos.
El río Alcarrache, que discurre cerca de la localidad, crea pequeños ecosistemas ribereños que contrastan con la aridez de los llanos, ofreciendo refugio a una fauna diversa y espacios ideales para el descanso y la contemplación.
Qué hacer
Las posibilidades para disfrutar de Villanueva del Fresno van desde el senderismo por los caminos rurales hasta la inmersión en la gastronomía local. Los senderos que parten del núcleo urbano conducen a través de olivares y dehesas, permitiendo descubrir la flora y fauna autóctonas mientras se respira la paz del campo extremeño.
La observación de aves encuentra aquí un escenario privilegiado, especialmente en las zonas húmedas cercanas al río, donde es posible avistar especies típicas del ecosistema mediterráneo. Las dehesas albergan ganado en régimen extensivo, ofreciendo la oportunidad de conocer de cerca las tradiciones ganaderas de la región.
La gastronomía local constituye uno de los principales atractivos para el visitante. Los productos derivados del cerdo ibérico, criado en las dehesas circundantes, ocupan un lugar destacado en las mesas lugareñas. Las migas extremeñas, preparadas según recetas ancestrales, y los guisos de caza menor completan una oferta culinaria que refleja la sabiduría popular.
Los mercados y pequeños comercios del pueblo permiten adquirir productos locales de calidad, desde aceite de oliva virgen extra hasta conservas artesanales que perpetúan los sabores tradicionales de la comarca.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Villanueva del Fresno gira en torno a celebraciones profundamente enraizadas en la tradición. Las fiestas patronales en honor a San Pedro se celebran durante el mes de junio, llenando las calles de música, danzas tradicionales y actividades para todas las edades.
La Semana Santa se vive con intensidad, con procesiones que recorren las principales arterias del pueblo acompañadas por el fervor popular. Estas celebraciones constituyen momentos ideales para conocer las tradiciones religiosas y el folclore local.
En agosto, las fiestas de verano congregan a vecinos y visitantes en torno a actividades lúdicas que combinan tradición y diversión. Los bailes regionales y las actuaciones de grupos folclóricos muestran la riqueza cultural de Extremadura.
Las tradiciones gastronómicas cobran especial relevancia durante las matanzas invernales, cuando las familias se reúnen para elaborar productos derivados del cerdo siguiendo costumbres centenarias.
Información práctica
Villanueva del Fresno se encuentra a aproximadamente 100 kilómetros de Badajoz capital, accesible por carretera a través de la N-435 y carreteras secundarias que atraviesan paisajes de gran belleza. El trayecto en vehículo privado dura alrededor de una hora y quince minutos.
una de las mejores época para visitar el municipio comprende los meses de primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves y los campos muestran su mayor esplendor cromático. El verano puede resultar caluroso, aunque las noches suelen ser frescas.
Para aprovechar al máximo la visita, se recomienda contactar con el ayuntamiento para conocer el horario de apertura de los monumentos y la programación de actividades culturales. El alojamiento rural en la comarca ofrece la oportunidad de vivir una experiencia auténtica en contacto directo con la naturaleza y las tradiciones locales.