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sobre Piornal
El pueblo más alto de Extremadura; famoso por la fiesta de Jarramplas y sus fachadas protegidas
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El turismo en Piornal empieza con un problema simple: el coche. El pueblo está alto y las calles son estrechas. Si llegas a media mañana, toca dar vueltas. Suele haber sitio en la entrada o en alguna explanada cercana, pero no siempre. La subida final desde el valle es una carretera con curvas. Con lluvia o hielo conviene tomárselo con calma.
El casco se recorre rápido. Calles de piedra, bastante granito y casas pensadas para el frío. Algunas están restauradas; otras siguen como hace décadas. La iglesia de San Juan Bautista ocupa la plaza. Es del siglo XVI. Planta sencilla, interior sobrio. Sirve más como punto de referencia que como monumento al que dedicarle mucho tiempo.
El pueblo y lo que hay alrededor
Piornal está por encima del Valle del Jerte. Eso cambia el paisaje. Aquí arriba no ves tanto cerezo como abajo. Hay robles, castaños y bastante monte. El terreno es irregular y las gargantas bajan con fuerza hacia el valle.
Cerca del pueblo hay caminos y senderos cortos que usan los vecinos para pasear o salir al monte. La Chorrera de los Litueros es uno de los saltos de agua conocidos de la zona. El camino tiene tramos de piedra suelta y pendientes. Nada complicado, pero mejor ir con calzado decente.
Si miras al cielo en zonas abiertas es habitual ver rapaces planeando. Buitres sobre todo. A veces también otras aves grandes que aprovechan las corrientes que suben desde el valle.
Comer y vida diaria
La comida sigue tirando de lo que hay en la sierra. Quesos de cabra, embutidos y platos contundentes. Las migas aparecen mucho en las mesas cuando aprieta el frío. También hay carne de caza en temporada.
Las cerezas marcan el calendario en todo el Jerte. En Piornal se notan menos que en los pueblos del fondo del valle, pero cuando llega la campaña hay movimiento en la comarca.
Las fiestas locales siguen el ritmo típico de muchos pueblos serranos. A finales de junio se celebran las dedicadas a San Juan Bautista. En verano suele haber más actividad porque vuelve gente que vive fuera. En otoño toca castaña y monte.
Miradores y vistas del valle
En los bordes del pueblo hay varios puntos desde los que se ve el Valle del Jerte entero. Cuando el aire está limpio, las vistas llegan lejos. Si hay bruma o calima, apenas se distingue el fondo del valle.
Conviene saberlo: las gargantas más conocidas del Jerte no están aquí mismo. Para verlas hay que bajar en coche hacia otros pueblos del valle.
Cómo llegar
Desde Cáceres lo habitual es subir hacia Plasencia y continuar por la N‑110 siguiendo el valle. Antes de llegar al puerto de Tornavacas sale el desvío hacia Piornal. Los últimos kilómetros son de carretera estrecha y con curvas. Hay poco margen para adelantar y a veces aparecen animales o tractores.
Consejos prácticos
La altitud se nota. Incluso en verano refresca por la noche. Lleva algo de abrigo si vas a quedarte hasta tarde.
Si vas a caminar por los alrededores, evita zapatillas lisas. El terreno tiene mucha piedra y tierra suelta.
Y otro detalle: madruga. A media mañana el centro ya tiene bastante movimiento y aparcar se complica. Aquí se ve todo rápido, así que lo mejor es llegar temprano, dar una vuelta y luego decidir si sigues hacia el valle o te quedas un rato más en la sierra.