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sobre Robledillo de Gata
Uno de los pueblos más bonitos de España; arquitectura de pizarra y madera intacta
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En la Sierra de Gata cacereña, muy cerca de la raya con Salamanca, Robledillo de Gata conserva un caserío mínimo (86 habitantes) que se recorre sin prisa. Aquí mandan la piedra, la madera y el sonido del agua.
Su conjunto arquitectónico tradicional se entiende caminando: casas de dos y tres plantas con zócalos de granito, muros de pizarra y balconadas de castaño. Los aleros volados y las calles empedradas ayudan a leer cómo se vivía (y se vive) en una aldea de sierra, con sombra y resguardo frente a la lluvia.
Qué ver
- Paseo por el casco: callejuelas, pasadizos y fachadas donde se mezclan piedra, pizarra y madera.
- Balcones y aleros: busca las tallas y los vuelos; cambian mucho según la luz.
- Iglesia parroquial: sobria, integrada en el tejido del pueblo.
- Fuentes: aparecen en distintos rincones y marcan el ritmo del paseo.
- Entorno cercano: robledales y castañares, con pequeños arroyos y caminos tradicionales hacia otros pueblos de la comarca.
Qué hacer
- Senderismo suave por caminos de sierra entre castaños y robles, enlazando con rutas comarcales.
- Fotografía: primeras y últimas horas del día funcionan bien para resaltar texturas de pizarra y madera.
- Naturaleza: en los cursos de agua se ven aves ligadas a zonas frescas y umbrías.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta completa por el casco antiguo, sin mapa: calle principal, calles laterales y rincones con balconadas.
- Paradas en dos o tres fuentes.
- Asomarte a algún camino de salida para ver el pueblo desde fuera (sin alejarte demasiado).
Errores típicos
- Ir en las horas centrales en verano: el paseo se hace más duro y la luz aplana las fachadas.
- Quedarse solo en la calle principal: lo mejor está en los desvíos y callejones.
- Confiarse con el coche en el tramo final: carretera de sierra, conviene conducir con calma.
Información práctica
Se llega desde la zona de Coria por la EX-109 hacia Gata y, después, por carretera local de montaña. Por tamaño, la visita encaja en medio día y suele funcionar bien combinada con otros pueblos de la Sierra de Gata.