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sobre Villa del Campo
Pueblo de transición entre la vega y la sierra; tradición vinícola
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Enclavada en el corazón de la comarca cacereña de Sierra de Gata, Villa del Campo es una pequeña aldea que conserva toda la esencia de la Extremadura más auténtica. Con apenas 451 habitantes y situada a 473 metros de altitud, esta localidad destaca por su arquitectura tradicional de pizarra y granito, materiales que se integran perfectamente con el paisaje serrano que la rodea.
Pasear por sus calles empedradas es como retroceder en el tiempo, donde cada rincón cuenta historias de pastores, arrieros y labriegos que forjaron el carácter recio y hospitalario de sus gentes. La tranquilidad que se respira en Villa del Campo la convierte en el destino perfecto para quienes buscan desconectar del bullicio urbano y sumergirse en la vida rural extremeña, sin renunciar a descubrir un patrimonio cultural sorprendente.
Qué ver en Villa del Campo
El patrimonio arquitectónico de Villa del Campo refleja siglos de historia en cada piedra. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano con su torre campanario, constituyendo el principal referente religioso y arquitectónico de la localidad. Su construcción, que combina elementos de diferentes épocas, muestra la evolución histórica del pueblo a través de los siglos.
Las casas tradicionales del casco histórico merecen una visita pausada. Construidas con los materiales autóctonos de la zona —pizarra, granito y madera de castaño—, presentan las características balconadas de madera y los tejados de pizarra típicos de la arquitectura serrana extremeña. Muchas conservan elementos originales como portones de madera, escudos familiares tallados en piedra y patios interiores que hablan de la vida rural de antaño.
El entorno natural que rodea Villa del Campo ofrece paisajes de gran belleza, dominados por dehesas de encinas y robles, castañares centenarios y arroyos cristalinos. Los aficionados a la fotografía encontrarán aquí composiciones perfectas, especialmente durante el otoño, cuando los castaños tiñen el paisaje de tonos dorados y cobrizos.
Qué hacer
Villa del Campo es punto de partida ideal para realizar rutas de senderismo por la Sierra de Gata. Los senderos que parten del pueblo conducen a miradores naturales con vistas panorámicas de la comarca, atraviesan bosques de castaños centenarios y permiten descubrir antiguos molinos harineros y fuentes tradicionales que abastecían a los habitantes de la zona.
La gastronomía local constituye otra de las grandes atracciones del municipio. Los productos de la tierra, como las castañas, las setas de temporada, la miel artesanal y los embutidos ibéricos, forman parte de una cocina tradicional que se puede degustar en las casas rurales de la zona. Las migas extremeñas, el cabrito guisado y los dulces caseros elaborados con castañas son algunas de las especialidades que no hay que perderse.
Los amantes de la etnografía pueden recorrer el pueblo en busca de antiguos oficios y tradiciones que aún perviven. Las fraguas, los telares tradicionales y las bodegas familiares excavadas en la roca ofrecen una visión fascinante de la vida rural de antaño.
Para los aficionados a la ornitología, los alrededores de Villa del Campo albergan especies típicas del bosque mediterráneo como el rabilargo, el trepador azul y diversas rapaces que anidan en las peñas graníticas de la sierra.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Villa del Campo mantiene vivas las tradiciones serranas a lo largo del año. Las fiestas patronales se celebran durante el verano, generalmente en agosto, con procesiones, verbenas populares y actividades que reúnen a vecinos y visitantes en torno a la plaza del pueblo.
La festividad de San Antón, en enero, conserva la tradición de la bendición de animales y las hogueras, mientras que la Semana Santa se vive con especial recogimiento, destacando las procesiones que recorren las calles empedradas del casco histórico.
En otoño, coincidiendo con la recogida de las castañas, se organizan jornadas gastronómicas donde los productos locales cobran protagonismo. Estas celebraciones, que suelen tener lugar en octubre o noviembre, permiten conocer de cerca las tradiciones culinarias de la Sierra de Gata.
Información práctica
Para llegar a Villa del Campo desde Cáceres, hay que tomar la A-66 en dirección norte hasta Plasencia, continuar por la EX-204 hacia Montehermoso y después seguir las indicaciones hacia la comarca de Sierra de Gata por carreteras locales. El trayecto total es de aproximadamente 120 kilómetros y requiere unas dos horas de viaje.
La mejor época para visitar Villa del Campo es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra toda su belleza. Los meses de mayo, junio, septiembre y octubre son especialmente recomendables para disfrutar de las rutas de senderismo y las actividades al aire libre.
Es aconsejable informarse previamente sobre el alojamiento, ya que al tratarse de una localidad pequeña, las opciones se limitan a casas rurales y alojamientos familiares. Reservar con antelación garantiza una experiencia más satisfactoria y la posibilidad de conocer de primera mano las costumbres locales.