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sobre Almoharín
Capital del higo seco con un entorno de dehesa y cultivos; destaca su torre de la iglesia visible desde lejos
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En el corazón de la comarca de Sierra de Montánchez, donde las suaves ondulaciones de la penillanura extremeña dibujan un paisaje de horizontes infinitos, se encuentra Almoharín, un pequeño tesoro rural que conserva intacta la esencia de la España más auténtica. Con apenas 1.782 habitantes y situado a 298 metros de altitud, este encantador pueblo cacereño invita a descubrir la tranquilidad de la vida pausada y los sabores de una tierra generosa.
Almoharín es uno de esos destinos que sorprenden al viajero curioso, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido para preservar tradiciones centenarias y un patrimonio arquitectónico que habla de siglos de historia. Sus calles empedradas y casas encaladas, salpicadas de flores en balcones y ventanas, crean un ambiente acogedor que invita a pasear sin prisas y a conectar con la esencia rural de Extremadura.
La hospitalidad de sus gentes, herederos de una cultura ganadera y agrícola milenaria, convierte cada visita en una experiencia auténtica. Aquí, en este rincón de la Sierra de Montánchez, el turismo rural cobra su verdadero significado, ofreciendo al visitante la oportunidad de desconectar del bullicio urbano y redescubrir los placeres sencillos de la vida.
Qué ver en Almoharín
El patrimonio arquitectónico de Almoharín refleja siglos de historia y tradición extremeña. La Iglesia Parroquial de San Bartolomé preside el centro urbano con su imponente torre campanario, constituyendo el principal referente religioso del municipio. Este templo, de origen medieval aunque reformado en épocas posteriores, alberga interesantes elementos artísticos que merecen una visita pausada.
Paseando por el casco histórico, el visitante puede admirar la arquitectura popular extremeña en todo su esplendor: casas de piedra y cal, con sus características fachadas encaladas, balcones de hierro forjado y patios interiores donde florecen geranios y jazmines. Las calles estrechas y serpenteantes conducen a pequeñas plazas donde el tiempo parece haberse detenido.
Los alrededores naturales de Almoharín ofrecen paisajes típicos de la dehesa extremeña, con extensiones de encinas centenarias que crean un ecosistema único. Estos parajes son ideales para la observación de fauna autóctona, especialmente aves como cigüeñas, milanos y cernícalos que anidan en las torres de la iglesia y los árboles más altos.
La Plaza Mayor constituye el corazón social del pueblo, un espacio donde se concentra la vida cotidiana y donde todavía es posible contemplar la arquitectura tradicional en edificios como el ayuntamiento y antiguas casas señoriales que conservan escudos heráldicos en sus fachadas.
Qué hacer
Almoharín es el punto de partida perfecto para explorar la Sierra de Montánchez a través de rutas de senderismo que serpentean entre dehesas de encinas y alcornoques. Estos senderos permiten descubrir la rica biodiversidad de la zona y disfrutar de panorámicas espectaculares de la penillanura cacereña.
Los amantes de la gastronomía encontrarán en Almoharín una auténtica experiencia culinaria basada en productos de la tierra. Los platos tradicionales incluyen preparaciones con cordero, cabrito y cerdo ibérico, acompañados de verduras de huerta y legumbres. Los quesos de cabra artesanales y la miel de la comarca añaden sabores únicos a la mesa local.
La observación astronómica cobra especial relevancia en este territorio debido a la escasa contaminación lumínica. Las noches despejadas ofrecen un espectáculo celestial incomparable, convirtiendo Almoharín en un destino ideal para los aficionados a la astronomía.
Las actividades etnográficas permiten conocer de primera mano las tradiciones locales: desde la elaboración artesanal del queso hasta las técnicas tradicionales de pastoreo. Algunas explotaciones ganaderas ofrecen visitas guiadas donde es posible participar en las tareas cotidianas del campo.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Almoharín gira en torno a celebraciones que mantienen vivas las tradiciones rurales extremeñas. Las fiestas patronales en honor a San Bartolomé se celebran en agosto, llenando las calles de música, bailes tradicionales y procesiones que congregan a toda la comunidad.
La Semana Santa se vive con especial devoción, con procesiones que recorren las calles empedradas del pueblo en un ambiente de recogimiento y tradición. Las fiestas del otoño, que suelen tener lugar en octubre, celebran la finalización de las labores agrícolas con degustaciones de productos locales y actividades folklóricas.
Las romerías a ermitas cercanas mantienen vivo el espíritu religioso y festivo del pueblo, combinando la devoción popular con la convivencia al aire libre y la gastronomía tradicional.
Información práctica
Almoharín se encuentra a 25 kilómetros de Cáceres capital, siendo accesible por carretera en aproximadamente 30 minutos de viaje. Desde Madrid, la distancia es de unos 300 kilómetros por la A-5.
La mejor época para visitar Almoharín es durante los meses de primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra sus mejores colores. Los veranos, aunque calurosos, permiten disfrutar de las noches estrelladas y las fiestas tradicionales.
Para una experiencia completa, se recomienda planificar la estancia durante al menos dos días, lo que permite conocer tanto el patrimonio urbano como explorar los alrededores naturales sin prisas. La combinación con otros pueblos de la comarca enriquece considerablemente la visita.