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sobre Benquerencia
Pequeña aldea serrana con encanto rural y vistas panorámicas; ideal para el aislamiento y la tranquilidad absoluta
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En los pliegues suaves de la Sierra de Montánchez, donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo, se encuentra Benquerencia, una pequeña aldea cacereña que encarna la esencia más pura de la España rural. Con apenas 86 habitantes, este diminuto enclave situado a 672 metros de altitud representa uno de esos tesoros ocultos que Extremadura guarda celosamente para los viajeros que buscan autenticidad por encima de multitudes.
El nombre de Benquerencia evoca ese concepto tan español de querencia, el lugar al que uno siempre quiere volver, y no es casualidad. Sus calles empedradas, sus casas de piedra y adobe, y el silencio apenas quebrado por el murmullo del viento entre las encinas, crean una atmósfera de sosiego que invita a la desconexión total. Aquí, donde cada vecino conoce las historias de las piedras que pisan, el turismo se convierte en una experiencia íntima y genuina.
Qué ver en Benquerencia
El patrimonio de Benquerencia se revela en cada rincón de su pequeño casco urbano, donde la arquitectura popular extremeña se muestra en su estado más puro. La iglesia parroquial, con su sencilla pero elegante estructura, constituye el corazón espiritual del pueblo y un ejemplo notable de la religiosidad rural de la comarca. Sus muros de mampostería y su campanario dominan discretamente el perfil de la aldea.
Las casas tradicionales, construidas con materiales locales como la piedra y el adobe, muestran los elementos característicos de la arquitectura serrana: muros gruesos que proporcionan frescor en verano y abrigo en invierno, pequeños patios interiores y tejados de teja árabe que se integran armoniosamente en el paisaje circundante.
El entorno natural que rodea Benquerencia constituye quizás su mayor atractivo. La dehesa extremeña se extiende en todas direcciones, creando un paisaje de singular belleza donde las encinas centenarias dibujan composiciones que parecen pintadas por un maestro del paisajismo. Los afloramientos graníticos, característicos de la Sierra de Montánchez, salpican el territorio y ofrecen miradores naturales desde donde contemplar la inmensidad de la penillanura cacereña.
Qué hacer
La experiencia en Benquerencia gira en torno al senderismo y la contemplación de la naturaleza. Los caminos que parten del pueblo se internan por la dehesa, ofreciendo rutas de diferente dificultad para todos los niveles. Estas sendas permiten descubrir la rica flora y fauna de la zona, donde es frecuente avistar especies como la cigüeña negra, el buitre leonado o el esquivo lince ibérico.
La gastronomía local, aunque modesta, refleja los saberes ancestrales de la cocina extremeña. Los productos derivados del cerdo ibérico criado en la dehesa, las migas extremeñas, el gazpacho serrano y los quesos artesanales forman parte de una tradición culinaria que se mantiene viva en las casas del pueblo. La simplicidad de estos platos contrasta con la intensidad de sus sabores, resultado de ingredientes de máxima calidad y recetas transmitidas de generación en generación.
Los amantes de la fotografía y la observación de aves encontrarán en Benquerencia un escenario excepcional, especialmente durante las primeras horas de la mañana y al atardecer, cuando la luz dorada del sol extremeño transforma el paisaje en una sinfonía de colores ocres y verdes.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Benquerencia, como corresponde a su tamaño, es recogido pero intenso en emociones. Las fiestas patronales, que suelen celebrarse en agosto, congregan no solo a los vecinos sino también a los hijos del pueblo que regresan para el reencuentro anual. Durante estos días, la pequeña plaza se llena de vida con verbenas populares, comidas comunitarias y celebraciones religiosas que mantienen vivas las tradiciones centenarias.
La matanza tradicional del cerdo, aunque ya no se practica con la intensidad de antaño, sigue siendo un evento social importante que tiene lugar durante los meses fríos, generalmente entre diciembre y febrero, cuando las familias se reúnen para elaborar los embutidos que les acompañarán durante todo el año.
Información práctica
Para llegar a Benquerencia desde Cáceres, se debe tomar la carretera N-521 en dirección a Montánchez durante aproximadamente 30 kilómetros. Desde allí, una carretera local de unos 8 kilómetros conduce hasta la aldea. El trayecto total desde la capital cacereña es de unos 45 minutos en coche.
una de las mejores época para visitar Benquerencia es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son suaves y el campo muestra sus mejores galas. Los meses de abril, mayo, octubre y noviembre ofrecen condiciones ideales para el senderismo y la fotografía de naturaleza.
Dado el pequeño tamaño del pueblo, no existen establecimientos hoteleros, por lo que se recomienda alojarse en localidades cercanas como Montánchez o Alcuéscar. Es aconsejable llevar provisiones para el día, especialmente agua, y respetar escrupulosamente el entorno natural y la tranquilidad de este pequeño refugio rural.