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sobre Oliva de la Frontera
Localidad fronteriza rodeada de un inmenso mar de encinas; famosa por su Pasión Viviente en Semana Santa
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En el corazón de la Sierra Suroeste de Badajoz, donde las dehesas extremeñas dibujan un paisaje de encinares centenarios y pastizales dorados, se alza Oliva de la Frontera. Esta villa de algo más de 5.000 habitantes conserva el encanto de los pueblos fronterizos, con esa mezcla única de tradiciones extremeñas y ecos lusitanos que caracterizan a esta comarca tan especial.
A 373 metros de altitud, Oliva de la Frontera se extiende sobre suaves colinas que invitan al paseo pausado y a la contemplación. Su nombre evoca tanto el paisaje mediterráneo de olivares como su condición histórica de territorio fronterizo, esa tierra de nadie que durante siglos fue testigo de encuentros y desencuentros entre reinos.
Recorrer sus calles empedradas es adentrarse en la esencia de la Extremadura más auténtica, donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo y donde cada rincón guarda historias de pastores, comerciantes y gentes de frontera.
Qué ver en Oliva de la Frontera
El patrimonio arquitectónico de Oliva de la Frontera refleja siglos de historia fronteriza. La Iglesia Parroquial de Santa Marina, construcción de los siglos XV-XVI, preside el casco histórico con su sobria fachada de mampostería y sillería. Su interior alberga interesantes retablos barrocos y una talla gótica de la Virgen que merece especial atención.
El Ayuntamiento, edificio de principios del siglo XX, destaca por su elegante balcón corrido y su fachada de corte historicista. Desde la plaza donde se ubica, se obtienen magníficas vistas de las dehesas circundantes y se puede apreciar la disposición urbana típica de las villas extremeñas.
No hay que perderse un paseo por el casco histórico, donde las casas encaladas de una y dos plantas, con rejas forjadas y balcones de hierro, crean un ambiente señorial pero acogedor. Muchas conservan elementos arquitectónicos tradicionales como los patios interiores y las bodegas subterráneas.
En los alrededores del pueblo, las dehesas constituyen uno de los ecosistemas más representativos de Extremadura. Estos bosques adehesados de encinas y alcornoques albergan una rica biodiversidad y ofrecen paisajes de gran belleza, especialmente durante la primavera cuando el tapiz herbáceo se llena de flores silvestres.
Qué hacer
Oliva de la Frontera es un destino ideal para los amantes del turismo de naturaleza. Las rutas de senderismo por las dehesas permiten descubrir la flora y fauna autóctonas, con la posibilidad de avistar ciervos, jabalíes y una gran variedad de aves como las cigüeñas negras y los buitres leonados.
La gastronomía local merece una atención especial. Los productos de la matanza del cerdo ibérico, criado en estas dehesas, son protagonistas indiscutibles: jamones, embutidos y el famoso lomo embuchado. Las migas extremeñas, el gazpacho de pastor y los guisos de caza completan una carta que habla del territorio y sus tradiciones.
Para los interesados en el turismo cultural, las visitas guiadas al patrimonio religioso y civil permiten conocer mejor la historia de esta villa fronteriza. Los talleres de artesanía tradicional, especialmente los relacionados con la marroquinería y la forja, ofrecen la oportunidad de conocer oficios ancestrales que aún perviven.
Las rutas en bicicleta por los caminos rurales constituyen una excelente forma de explorar los alrededores, con recorridos adaptados a diferentes niveles que permiten disfrutar del paisaje adehesado a ritmo pausado.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Oliva de la Frontera mantiene vivas las tradiciones extremeñas. Las fiestas patronales en honor a Santa Marina se celebran en julio, con procesiones, verbenas populares y actividades culturales que llenan de alegría las calles del pueblo.
La Semana Santa tiene un carácter especialmente recogido y emotivo, con procesiones que recorren el casco histórico creando un ambiente de gran solemnidad. Los pasos, algunos de notable valor artístico, salen acompañados por cofradías centenarias.
En agosto, las fiestas de verano combinan tradición y modernidad, con actuaciones musicales, concursos gastronómicos y actividades para toda la familia. Es una época ideal para conocer la hospitalidad oliventina y disfrutar del ambiente festivo en las noches cálidas de la Sierra Suroeste.
El Carnaval mantiene algunas tradiciones propias de la comarca, con comparsas locales y actuaciones que reflejan el humor y la creatividad popular.
Información práctica
Oliva de la Frontera se encuentra a 80 kilómetros de Badajoz capital, siguiendo la N-435 en dirección a Huelva. El trayecto en coche es de aproximadamente una hora por carreteras en buen estado que atraviesan el paisaje adehesado de la Sierra Suroeste.
una de las mejores época para visitarla es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje presenta sus colores más espectaculares. Los meses de abril y mayo son ideales para el senderismo, mientras que octubre ofrece la experiencia de la montanera del cerdo ibérico.
Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar por las dehesas y no olvidar la cámara fotográfica para capturar la belleza de estos paisajes únicos. La villa cuenta con establecimientos de turismo rural que ofrecen una experiencia auténtica en contacto directo con la naturaleza y las tradiciones extremeñas.