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sobre Valle de Santa Ana
Localidad cercana a Jerez de los Caballeros; destaca por su púlpito de granito en la iglesia y entorno serrano
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En la Sierra Suroeste de Badajoz, cerca de la raya con Portugal, Valle de Santa Ana es un pueblo pequeño (algo más de mil habitantes) y tranquilo, de calles sencillas y ritmo rural. Está a unos 520 metros de altitud y alrededor manda la dehesa: encinas, pastos y caminos que conectan fincas y cortijos.
Qué ver en Valle de Santa Ana
Lo principal está en el propio casco urbano. La iglesia parroquial es el edificio más reconocible y, aunque sin alardes, ayuda a entender la historia local y cómo se ha construido aquí durante generaciones.
Merece la pena pasear sin prisa por las calles y fijarse en la arquitectura popular: casas encaladas, una o dos plantas, teja árabe y patios que siguen cumpliendo su función cuando aprieta el calor. La gracia del pueblo está más en el conjunto que en un monumento concreto.
A las afueras, la dehesa pone el decorado: encinas, ganado y esa mezcla de campo trabajado y naturaleza que define buena parte del suroeste extremeño.
Qué hacer
Hay caminos rurales que salen del pueblo y se prestan a caminar o a ir en bici, siempre con respeto a fincas y porteras. Con un poco de suerte se ven rapaces y rastros de fauna, además del trasiego habitual de ganadería.
En la mesa mandan los productos del cerdo ibérico y la cocina de cuchara: migas, guisos y platos ligados a lo que da el entorno.
Fiestas y tradiciones
El verano suele concentrar las fiestas patronales. En invierno, la matanza sigue presente como costumbre gastronómica y social, aunque ya no se viva como antes. La Semana Santa se mantiene con un tono más recogido, y en otoño el campo marca el paso con la recolección y las tareas de temporada.
Información práctica
Valle de Santa Ana está a unos 80 km de Badajoz, llegando por la N-435 y después por carreteras locales.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta a pie por el casco urbano, con parada en la iglesia parroquial.
- Paseo corto hasta las salidas del pueblo para asomarte a la dehesa y volver antes de que caiga el sol.
Mejor época
Primavera y otoño, por temperaturas más amables y mejor luz en el campo. En verano conviene evitar las horas centrales del día; en invierno, cuenta con días cortos y noches frías si vas a caminar por los alrededores.